Una reflexión de Naila
Esta lectura forma parte de la sección "Lecturas de domingo" de Espacio Rebeldía, y es posible gracias a la participación de nuestras colaboradoras y traductoras. Está disponible en castellano, inglés, euskera, galego y català.
Planteamiento de escena: conoces un hombre, quedas un par de veces con él, te ríes, te diviertes, lo pasas bien, te saca abruptamente que no busca nada serio.
No hay ningún problema en buscar relaciones causales, o en que conozcas a una persona y que, por muy interesante que te parezca o muy bien que lo pases con ella, no quieras una relación; tampoco hay ningún problema en comunicarlo, ni en hablar de las expectativas de la conexión. Mi problema está en cómo lo hacen los hombres (1).
Y, ¿cómo lo hacen los hombres? Normalmente esta comunicación de su no-disponibilidad-emocional suele ocurrir de manera unilateral, sin escuchar qué tiene a decir la otra persona involucrada, y de manera precipitada, reflejando una mala habilidad social y conversacional (que muchas veces se toma por torpeza y se perdona con ternura). Suelen irrumpir un flujo conversacional de una temática totalmente diferente y dando por hecho, por supuesto, que la otra persona quiere sacar un matrimonio de ahí (2). Aquí encontramos la primera problemática, en el contexto de la conversación. Que aclarar qué futuro ven esas dos personas en la relación se parezca más a un aviso, una advertencia, que a una conversación de límites y expectativas.
Siguiendo por lo que está mal, ¿es realmente casual lo que buscan? Si en el árbol de decisiones o de diálogo disponible escoges continuar adelante o preguntar más sobre las expectativas de una relación de bajo compromiso (3), descubres que tienen un imaginario muy peculiar sobre una relación poco seria. ¿Hacer una escapada a la montaña es casual? ¿Hablar del traumático divorcio de tus padres es casual? ¿Pedir explicaciones de por qué no se ha contestado a un mensaje en el tiempo correcto es casual? ¿Conocer a tu hermana es casual?
¿Esperar confort después de un día duro es casual?
Las situaciones que se dan muchas veces son estas —el mismo hombre que te asegura que quiere algo casual te presenta a sus amigos, organiza un viaje contigo, te habla de momentos duros de su vida— y te encuentras cuestionando la seriedad de la relación, viendo cómo ellos mismos desacreditan sus propias palabras mediante sus actos.
En ese momento te das cuenta, escuchando a Chappell Roan decir… “Is it casual now”? Ahí tienes la realización de que lo que significaba para ellos “no querer nada serio”. Quieren los beneficios de lo que implica una relación íntima, sin tener que dar nada a cambio; quieren compromiso, intimidad, confianza, soporte emocional, sin estar dispuestos a tener que contribuir nada en esa relación. Como leí una vez en un tuit: Se buscan los beneficios del vínculo, sin la responsabilidad que conlleva vincularse. Poder ser egoísta, y que nadie se lo señale (4).
Y ahí reside mi problema, en cómo plantean los hombres las relaciones “poco serias”, que la mayoría de veces simplemente resulta en ellos intentando averiguar cuál es el mínimo esfuerzo que pueden poner en una relación por el máximo provecho que pueden recibir, jugando a ese balance sin tener la humana realización de que tienes que poner cuidado y atención en todo lo que haces.
Notas
1 La información de este comportamiento la he sacado de mis propias experiencias y de personas cercanas a mí, voy a generalizar. Quiero aclarar que seguramente no todos los hombres son iguales. El padre de una amiga mía es muy majo. El otro día en el metro un señor me dijo salud al estornudar. Tengo un amigo hombre.
2 Como marcan los roles de género establecidos, todo el mundo sabe que el sueño de cualquier mujer es casarse y busca constantemente marido, y por su contrario todo el mundo sabe que los hombres tienen miedo al compromiso, y no quieren una relación estable hasta que se despiertan un día y deciden que sí (la famosa teoría de los taxis).
3 Siempre es la opción incorrecta pero todo el mundo debe equivocarse. A veces te da conocimientos. Otras sencillamente eliges seguir y sabes que vas a pagar un precio.
4 No recuerdo ni encuentro quién fue, pero como se puede apreciar me marcó lo suficiente como para pensar en ello de manera recurrente.
Scenario: you meet a man, go out with him a couple of times, you laugh, you have fun, you enjoy yourselves, and then he abruptly tells you he’s not looking for anything serious.
There’s nothing wrong with looking for casual relationships, or with meeting someone and, however interesting you find them or however much fun you have with them, not wanting a relationship; nor is there anything wrong with communicating this, or with discussing expectations for the connection. My problem lies in the way men go about it (1).
And how do men go about it? Usually, this communication of their emotional unavailability tends to be one-sided, without listening to what the other person involved has to say, and hastily, reflecting poor social and conversational skills (which are often mistaken for clumsiness and forgiven with affection). They tend to interrupt the flow of a conversation on a completely different topic, taking it for granted, of course, that the other person is hoping to turn it into a marriage (2). Here we find the first issue, within the context of the conversation: that clarifying what future these two people envisage for the relationship feels more like a warning than a conversation about boundaries and expectations.
Moving on to what’s wrong: is what they’re looking for really ‘casual’? If, in the available decision tree or dialogue options, you choose to press ahead or ask more about the expectations of a low-commitment relationship (3), you’ll discover they have a very peculiar idea of what a non-serious relationship entails. Is a getaway to the mountains ‘casual’? Is talking about your parents’ traumatic divorce ‘casual’? Is asking for an explanation as to why a message wasn’t replied to in a timely manner ‘casual’? Is meeting your sister ‘casual’? Is expecting comfort after a tough day ‘casual’?
These are the situations that often arise —the very same man who assures you he wants something casual introduces you to his friends, organises a trip with you, tells you about difficult times in his life— and you find yourself questioning the seriousness of the relationship, seeing how they themselves undermine their own words through their actions.
That’s when you realise it, listening to Chappell Roan say… “Is it casual now”? That’s when it hits you what “not wanting anything serious” actually meant to them. They want the benefits of an intimate relationship without having to give anything in return; they want commitment, intimacy, trust and emotional support, without being willing to contribute anything to that relationship. As I once read in a tweet: ‘Seeking the benefits of a bond, without the responsibility that comes with forming one. To be able to be selfish, and for no one to call them out on it’ (4).
And therein lies my problem: in the way men approach ‘casual’ relationships, which more often than not simply amounts to them trying to work out the minimum effort they can put into a relationship whilst reaping the maximum benefit, playing at striking that balance without the basic human realisation that you have to put care and attention into everything you do.
Notes
1 I’ve drawn this information about this behaviour from my own experiences and those of people close to me, so I’m going to generalise. I’d like to make it clear that not all men are the same, of course. A friend of mine’s father is really nice. The other day on the Underground, a man said ‘bless you’ when I sneezed. I have a male friend.
2 As established gender roles dictate, everyone knows that every woman’s dream is to get married and that she is constantly on the lookout for a husband; conversely, everyone knows that men are afraid of commitment and do not want a stable relationship until they wake up one day and decide they do (the famous ‘taxi theory’).
3 It’s always the wrong choice, but everyone makes mistakes. Sometimes you learn from them. Other times, you simply choose to carry on, knowing you’ll pay a price.
4 I can’t remember or find out who it was, but as you can see, it made enough of an impression on me that I keep thinking about it.
Posta en escena: coñeces un home, quedas un par de veces con el, ris, divírteste, pásalo ben, de golpe espétache que non busca nada serio.
Non hai ningún problema en buscar relacións casuais, ou en que coñezas unha persoa e que, por moi interesante que che pareza ou moi ben que o pases con ela, non queiras unha relación; tampouco hai ningún problema en comunicalo, nin en falar das expectativas da conexión. O meu problema está en como o fan os homes (1).
E, como o fan os homes? Normalmente esta comunicación da súa non-dispoñibilidade-emocional adoita acontecer de maneira unilateral, sen escoitar o que a outra persoa involucrada ten para dicir, e de maneira precipitada, reflectindo unha mala habilidade social e conversacional (que moitas veces é tomada por torpeza e se perdoa con tenrura). Adoitan irromper un fluxo conversacional dunha temática totalmente diferente e dando por feito, por suposto, que a outra persoa quere quitar un matrimonio de aí (2). Aquí encontramos a primeira problemática, no contexto da conversa. Que aclarar esas dúas persoas o futuro que ven para a relación pareza máis un aviso, unha advertencia, que unha conversa de límites e expectativas.
Seguindo polo que está mal, é realmente casual o que buscan? Se na árbore de decisións ou de diálogo dispoñíbel escolles continuar adiante ou preguntar máis sobre as expectativas dunha relación de baixo compromiso (3), descobres que teñen un imaxinario moi peculiar sobre unha relación pouco seria. Facer unha escapada á montaña é casual? Falar do traumático divorcio dos teus pais é casual? Pedir explicacións de por que non foi respondida unha mensaxe no tempo correcto é casual? Coñecer a túa irmá é casual?
Esperar confort despois dun día duro é casual?
As situacións que se dan moitas veces son estas —o mesmo home que che asegura que quere algo casual preséntache os seus amigos, organiza unha viaxe contigo, fálache de momentos duros da súa vida— e atópaste cuestionando a seriedade da relación, vendo como eles mesmos desacreditan as súas propias palabras mediante os seus actos.
Nese intre dáste de conta, escoitando a Chappell Roan dicir… “Is it casual now?” Aí tes a realización de que o que significaba para eles “non querer nada serio”. Queren os beneficios do que implica ter unha relación íntima, sen ter que dar nada a cambio; queren compromiso, intimidade, confianza, soporte emocional, sen estaren dispostos a ter que contribuír nada nesa relación. Como lin unha vez nun chío: Búscanse os beneficios do vínculo sen a responsabilidade que implica vincularse. Poder ser egoísta, e que ninguén llo sinale (4).
E aí reside o meu problema, en como formulan os homes as relacións “pouco serias”, que as máis das veces simplemente resultan neles intentando averiguar cal é o mínimo esforzo que poden investir nunha relación en troco do máximo proveito que poden recibir, xogando a ese balance sen ter a humana realización de que tes que pór coidado e atención en todo o que fas.
Notas
¹ A información deste comportamento tireina das miñas propias experiencias e de persoas próximas a min, hei de xeneralizar. Quero aclarar que seguramente non todos os homes son iguais. O pai dunha amiga que teño é moi boíño. O outro día no metro un señor díxome saúde ao esbirrar. Teño un amigo home.
² Como marcan os roles de xénero estabelecidos, todo o mundo sabe que o soño de calquera muller é casar e busca constantemente marido, e polo contrario todo o mundo sabe que os homes lle teñen medo ao compromiso, e non queren unha relación estábel até que acordan un día e deciden que si (a famosa teoría dos taxis).
³ Sempre é a opción incorrecta mais todo o mundo debe equivocarse. Ás veces dáche coñecementos. Outras simplemente escolles seguir e saber que vas ter que pagar un prezo.
⁴ Non lembro nin atopo quen foi, mais como se pode apreciar marcoume abondo como para pensalo de maneira recorrente.
Plantejament d’escena: coneixes un home, quedes un parell de vegades amb ell, rius, t’ho passes bé, us divertiu, i de sobte et deixa anar que no busca res seriós.
No hi ha cap problema a buscar relacions casuals, ni que coneguis una persona i que, per molt interessant que et sembli o per molt bé que t’ho passis amb ella, no vulguis una relació; tampoc no hi ha cap problema a comunicar-ho, ni a parlar de les expectatives de la connexió. El meu problema és com ho fan els homes¹.
I, com ho fan els homes? Normalment aquesta comunicació de la seva no-disponibilitat emocional sol produir-se de manera unilateral, sense escoltar què ha de dir l’altra persona implicada, i de manera precipitada, reflectint una mala habilitat social i conversacional (que moltes vegades es pren per poca traça i es perdona amb tendresa). Acostumen a interrompre un flux conversacional sobre una temàtica completament diferent i donant per fet, és clar, que l’altra persona ja està pensant a sortir d’allà amb un matrimoni². Aquí hi trobem la primera problemàtica, en el context mateix de la conversa: que aclarir quin futur veuen aquestes dues persones en la relació s’assembli més a un avís, una advertència, que no pas a una conversa sobre límits i expectatives.
Continuant amb allò que falla, és realment casual el que busquen? Si, dins l’arbre de decisions o de diàleg disponible, esculls continuar endavant o preguntar més sobre les expectatives d’una relació de baix compromís³, descobreixes que tenen un imaginari molt peculiar sobre què és una relació poc seriosa. Fer una escapada a la muntanya és casual? Parlar del traumàtic divorci dels teus pares és casual? Demanar explicacions de per què no s’ha respost un missatge dins del temps que consideren correcte és casual? Conèixer la teva germana és casual? Esperar consol després d’un dia dur és casual?
Les situacions que es donen moltes vegades són aquestes: el mateix home que t’assegura que només vol alguna cosa casual et presenta als seus amics, organitza un viatge amb tu, et parla dels moments més difícils de la seva vida… I et trobes qüestionant fins a quin punt la relació és «poc seriosa», veient com són ells mateixos qui desacrediten les seves pròpies paraules amb els seus actes.
És en aquell moment quan t’adones, escoltant Chappell Roan cantar… «Is it casual now?» I aleshores arriba la revelació del que significava per a ells «no voler res seriós». Volen els beneficis del que implica una relació íntima, sense haver de donar res a canvi; volen compromís, intimitat, confiança i suport emocional, sense estar disposats a contribuir en res dins d’aquesta relació. Com vaig llegir una vegada en un tuit: Es busquen els beneficis del vincle, sense la responsabilitat que comporta vincular-se. Poder ser egoista, i que ningú no els ho assenyali⁴.
I aquí és on rau el meu problema: en la manera com els homes plantegen les relacions «poc serioses», que la majoria de vegades no són altra cosa que un intent d’esbrinar quin és el mínim esforç que poden invertir en una relació per obtenir-ne el màxim benefici, jugant a aquest equilibri sense arribar a la constatació, profundament humana, que qualsevol relació requereix cura i atenció en tot allò que fas.
Notes
¹ La informació sobre aquest comportament l’he extreta de les meves pròpies experiències i de les de persones properes a mi; per tant, generalitzaré. Vull aclarir que segurament no tots els homes són iguals. El pare d’una amiga meva és molt simpàtic. L’altre dia, al metro, un senyor em va dir «salut» quan vaig esternudar. Tinc un amic home.
² Tal com marquen els rols de gènere establerts, tothom sap que el somni de qualsevol dona és casar-se i que està constantment buscant marit; i, per contra, tothom sap que els homes tenen por del compromís i no volen una relació estable fins que un dia es desperten i decideixen que sí (la famosa teoria dels taxis).
³ Sempre és l’opció incorrecta, però tothom s’ha d’equivocar alguna vegada. A vegades t’aporta coneixement. D’altres, senzillament decideixes continuar sabent que en pagaràs un preu.
⁴ No recordo ni trobo qui ho va escriure, però, com es pot apreciar, em va marcar prou perquè encara avui hi pensi recurrentment.
Eszenaren planteamendua: gizon bat ezagutzen duzu, berarekin bitan geratzen zara, barre egiten duzu, dibertigarria da, ondo pasatzen duzu, zerbait seriorik bilatzen ez duela esaten dizu gogor.
Ez dago arazorik harreman kasualak bilatzean, edo pertsona bat ezagutzean eta pertsona hori oso interesgarria izan arren eta berarekin oso ondo pasa arren, harreman bat nahi ez izatean; ez dago arazorik hori komunikatzean ere, ezta konexioaren espektatibei buruz hitz egitean. Nire arazoa, gizonak (1) nola egiten dutenean dago.
Eta, nola egiten dute gizonek? Normalean, beraien eskuragarritasun-emozional-ezaren komunikazioa modu unilateral batez gertatzen da, beste pertsona esan behar duena entzun gabe, eta bide prezipitatu batez, trebetasun sozial hutsa erakutsiz (askotan trakestasun moduan ikusten dela eta samurtasunez barkatzen dena). Elkarrizketa zerikusirik ez duen beste gai batekin eteten dute, eta noski, beste pertsona hortik (2) ezkontza bat atera nahi duela jakintzat emanda. Hemen lehen arazoa aurkitzen dugu, elkarrizketaren testuinguruan. Harremanean bakoitzak ze etorkizuna ikusten duen jakinarazpen antzekoa izatea, ohartarazpena, eta ez limiteen eta espektatiben inguruko elkarrizketa bat.
Gaizki dagoenarekin jarraituz, kasuala al da egiatan bilatzen dutena? Erabakien edo elkarrizketen zuhaitzean aurrera jarraitzea erabakitzen baduzu, edo konpromiso (3) txikiko harreman baten espektatibei buruz gehiago galdetzen baduzu, seriotasun gutxiko harreman baten inguruz iruditeri berezi bat dutela deskubritzen duzu. Mendira elkarrekin joatea kasuala da? Zure gurasoen dibortzio traumatikoari buruz hitz egitea kasuala da? Behar bezain laster mezu bat erantzun ez izanagatik argibideak eskatzea kasuala da? Zure ahizpa ezagutzea kasuala da? Egun gogor bat ondoren erosotasuna espero izatea kasuala da?
Askotan gertatzen diren egoerak honakoak dira —zerbait kasuala nahi duela baieztatzen dizun gizonak bere lagunak aurkezten dizkizu, zurekin bidaia bat antolatzen du, bizitzako momentu gogorrei buruz hitz egiten dizu— eta harremanaren seriotasuna zalantzan jartzen duzu, haien ekintzen bitartez aurretik esandako hitzak nola ezabatzen diren ikusiz.
Momentu horretan konturatzen zara, Chappell Roan entzuten duzun bitartean… “Is it casual now?” Bertan, haientzat “zerbait seriorik nahiz ez izatearen” esanahia ulertzen duzu. Harreman intimo baten onurak nahi dituzte, horren truke ezer eman nahi gabe; konpromisoa, intimitatea, konfiantza, euskarri emozionala nahi dute, harreman horretan zerbait gehitzera prest egon gabe. Tuit baten behin irakurri nuen bezala: Loturaren onurak bilatzen dira, lotzea dakarren erantzukizuna gabe. Berekoia ahal izatea, inork hori seinalatu (4) gabe.
Eta bertan dago nire arazoa, gizonak harreman “pixka bat serioak” nola planteatzen dituztenean. Gehienetan, probetxu maximoa lortzearren zein den jarri dezaketen esfortzu minimoa arakatzen saiatzea besterik ez da, kulunka horrekin jolasten, egiten duzun guztia arretarekin eta zaintzarekin egin behar duzula konturatu gabe.
Oin-oharrak
1 Jokabide honen informazioa nire esperientzia propioetatik atera dut eta nire gertuko pertsonetatik, orokorrean hitz egingo dut. Seguruenik gizon guztiak berdinak ez direla argi utzi nahi dut. Nire lagun baten aita oso jatorra da. Aurreko egunean, doministiku egiterakoan gizon batek “salud” esan zidan. Gizon lagun bat daukat.
2 Ezarritako genero rolek zehazten dutenez, denek dakite edozein emakumeren ametsa ezkontzea dela eta senarra bilatzen du etengabe. Beste aldetik, aldiz, denek dakite gizonek konpromisuaz beldur direla eta ez dute harreman egonkor bat nahi, egun batean esnatzen diren arte eta bai nahi dutela erabakitzen duten arte (taxien teoria ezaguna).
3 Aukera okerra da beti baina mundu guztiak huts egin behar du noizbait. Batzuetan, ezagutzak ematen dizkizu. Bestetan, aurrera jarraitzea erabakitzen duzu eta prezio bat ordainduko duzula dakizu.
4 Ezin dut oroitu edo aurkitu nor izan zen, baina ikusi daitekenez, horren inguruz modu errepikakor batez pentsatzera maraktu ninduen.
