Beauty-Gap: ¿Nos enseña el cine a conformarnos con hombres mediocres?

Una reflexión de Camila Veirano

Esta lectura forma parte de la sección "Lecturas de domingo" de Espacio Rebeldía, y es posible gracias a la participación de nuestras colaboradoras y traductoras. Está disponible en castellano, inglés, euskera, galego y català.

Todas hemos visto esa película. Hay una mujer joven, hermosa y llena de vida. Por supuesto, tiene pareja. Y si no la tiene, la tendrá antes de acabar la película. Su pareja no se parece a ella. Tiene unos diez o quince años más. La diferencia de edad no se menciona. Ni siquiera en un comentario casual. Quizás pretendan hacernos creer que tienen la misma edad, aunque nadie se lo crea. O puede que les parezca natural que un hombre aspire a alguien más joven.

Ahí no acaba la cosa. Este hombre no solo es mayor, sino que también es del montón. No es que sea feo, porque esto es Hollywood. Pero cualquiera que vea Cuando Harry conoció a Sally, puede reconocer que Billy Crystal no juega en la misma liga que Meg Ryan.

Soy consciente de que una frase así puede indignar. ¿Que no va de eso la película? ¿Dos amigos que acaban enamorándose no por su físico, sino por su conexión emocional?

¿Acaso estoy diciendo que no es posible enamorarse de alguien que no despierta lujuria inmediata?

Claro que no. Sin embargo, hay una realidad. Y es que el cine nos muestra historias donde las mujeres se enamoran de hombres no tan atractivos por su gran personalidad. Pero no es una regla que funcione al revés.

Es muy común ver películas donde mujeres atractivas salen con hombres mediocres. Y no solo en cuanto a físico. También puede ser una cuestión de carácter. Los 2000 estuvieron plagados del cliché de la Manic Pixie Dream Girl. Una chica guapa, expresiva y distinta a las demás. Siempre se encaprichaba de un protagonista aburrido y tenía como única función narrativa sacarlo de su burbuja. Enseñarle a vivir la vida. A alcanzar su máximo potencial. ¿Cuántas historias hay en las que un hombre haga lo mismo por una mujer?

El mensaje es el mismo. No importa si nos están mostrando a una de veintitrés con uno de treinta y siete. No importa si nos están mostrando a una supermodelo con un tipo del sex appeal de una ameba. No importa si nos están mostrando a una chica apasionada con un pedazo de cartón. Todas esas situaciones dicen lo mismo. Las mujeres deben aprender a valorar a los hombres más allá de la superficie. Mientras que los hombres merecen estar con una mujer que ya sea perfecta por dentro y por fuera. Y si acaso tuviese defectos, serían adorables. Como cantar desafinado o salir corriendo de restaurantes sin pagar. Mientras que los hombres sí que pueden tener defectos de verdad. Tanto físicos como internos.

Solo hace falta ver la cantidad de mujeres que se enamoran de monstruos. La bella y la bestia es quizás el mejor ejemplo. Bella no puede amarlo por lo que es por fuera. Así que aprende a amarlo por lo que es por dentro. A pesar de que, al principio, es cruel y despiadado. Solo su amor puede curarlo. La cosa es, ¿existe alguna historia en la que el amor de un hombre bello cure a una mujer fea y amargada?

Lo más parecido que se me viene a la cabeza son las comedias románticas: Sierra Burgess es una a loser y En el mejor momento. En ambas, el interés amoroso masculino es convencionalmente atractivo. Mientras que la protagonista no se considera hegemónica. Estas películas invierten el cliché del hombre poco agraciado y la mujer atractiva.

El problema es que ese es el argumento de la película. Mostrar a una mujer no hegemónica con un hombre que sí lo es, es lo suficientemente escandaloso para convertirse en la propia trama. Lo mismo pasa con las diferencias de edad. Mientras que cuando sucede al revés, la diferencia no se menciona si no es de al menos veinte años. La disparidad de aspecto físico tampoco es relevante, a menos que el hombre sea alguna criatura sobrenatural.

Está claro que lo que es atractivo o no lo es varía para cada persona. No se trata de hacer películas en las que todos se adecuen a los estándares de belleza hollywoodense. No intento hacer un panfleto como Platón en La República diciendo que los feos tienen que estar con feos, y los guapos, con guapos. Tampoco creo que un montón de películas en las que se diga abiertamente que la chica no es tan guapa como el chico vayan a cambiar las cosas.

¿Qué le pido al cine entonces? Pido el fin de la hipocresía. Pido a mujeres normales que salgan con hombres guapísimos sin que se comente la disparidad. Pido diferencias de edad en las que el hecho de que la mujer sea mayor no sea toda la trama. En otras palabras, pido que se trate a las mujeres como se trata a los hombres.

Aunque claro, no soy tan ingenua. Sé que no basta con un artículo de opinión que leerán cuatro personas para cambiar la industria cinematográfica. Así que mejor dirijo mi mensaje a las mujeres que lean este artículo. Y les pido que observen. Que estén atentas a este tipo de películas. Que no se conformen. Y si se conforman, que sea vuestra elección y de nadie más.

Escuchen el clamor de su instinto. Cada vez que van a una cita que no es la gran cosa. Cada vez que llegan a casa y se quitan los zapatos con un suspiro. Un suspiro que no es de ilusión, sino de desesperanza. Cada vez que susurran: «Bueno, tampoco ha estado tan mal. No es mi tipo, pero es majo». O al contrario, cada vez que se sientan desorbitadas de pasión por un hombre que os trata como si valiesen menos que una bolsa de plástico. Cada vez que se digan: «Tiene cosas buenas, igual puede cambiar. Nadie es perfecto».

No les pido que hagan nada. Ni que borren su número ni que se vayan corriendo. Solo respiren. Cierren los ojos. Escuchen la voz que late dentro. Y pregúntense: ¿De dónde viene esta creencia? ¿Por qué creo que esto es a lo único a lo que puedo aspirar, lo máximo que merezco?

Y cuando os asome esa duda, solo enciendan la televisión. Puede que en ese espejo halléis el comienzo de una respuesta.

Referencias:

Cuando Harry conoció a Sally

Reiner, R. (Director). (1989). When Harry Met Sally… [Película]. Castle Rock Entertainment.

La bella y la bestia

Trousdale, G., & Wise, K. (Directores). (1991). Beauty and the Beast [Película]. Walt Disney Pictures.

Sierra Burgess Is a Loser

Shepherd, I. (Director). (2018). Sierra Burgess Is a Loser [Película]. Netflix.

En el mejor momento

Filippi, A. (Director). (2020). Sul più bello [Película]. Eagle Pictures.

La República

Platón. (2003). La República (M. Fernández-Galiano, Trad.). Alianza. (Obra original publicada ca. 380 a.C.)

We’ve all seen that sort of film. There’s a young, beautiful woman, full of life. Of course, she’s in a relationship. And if she isn’t, she’ll be in one before the film ends. Her partner doesn’t look like her. He’s about ten or fifteen years older. The age difference isn’t mentioned. Not even in a casual remark. Perhaps they’re trying to make us believe they’re the same age, even though nobody believes it. Or maybe they think it’s natural for a man to be attracted to someone younger.

It doesn’t end there. Not only is this man older, but he’s also rather ordinary-looking. It’s not that he’s ugly, because this is Hollywood. But anyone who’s seen When Harry Met Sally will recognise that Billy Crystal isn’t in the same league as Meg Ryan.

I’m aware that a statement like that might cause outrage. Isn’t that what the film is about? Two friends who end up falling in love not because of their looks, but because of their emotional connection? Am I suggesting it’s not possible to fall in love with someone who doesn’t arouse immediate lust?

Of course not. However, there is a reality. And that is that films show us stories where women fall in love with men who aren’t particularly attractive because of their great personalities. But it’s not a rule that works the other way round.

It’s very common to see films where attractive women date mediocre men. And not just in terms of looks. It can also be a question of character. The 2000s were rife with the ‘Manic Pixie Dream Girl’ cliché. A pretty, expressive girl who stood out from the crowd. She’d always take a fancy to a boring protagonist, and her sole narrative function was to pull him out of his bubble. To teach him how to live life. To help him reach his full potential. How many stories are there in which a man does the same for a woman?

The message is the same. It doesn’t matter if they’re showing us a twenty-three-year-old with a thirty-seven-year-old. It doesn’t matter if they’re showing us a supermodel with a bloke who’s got the sex appeal of an amoeba. Likewise, it doesn’t matter if they’re showing us a passionate girl with a piece of cardboard. All these situations say the same thing. Women must learn to value men beyond their outward appearance. Meanwhile, men deserve to be with a woman who is perfect both inside and out. And if she did have any flaws, they’d be endearing – like singing out of tune or running out of restaurants without paying. Whereas men can indeed have real flaws. Both physical and internal.

You only have to look at the number of women who fall in love with monsters. Beauty and the Beast is perhaps the best example. Belle cannot love him for what he looks like on the outside. So, she learns to love him for who he is on the inside. Even though, at first, he is cruel and ruthless. Only her love can heal him. The thing is, is there any story in which the love of a handsome man heals an ugly, bitter woman?

The closest examples that spring to mind are romantic comedies: Sierra Burgess Is a Loser and The Best of Me. In both, the male love interest is conventionally attractive, whilst the female lead is not considered conventionally attractive. These films subvert the cliché of the unattractive man and the attractive woman.

The problem is that this is the film’s premise. Portraying a non-conventionally attractive woman with a man who is conventionally attractive is scandalous enough to become the plot itself. The same applies to age differences. Whereas when the situation is reversed, the age gap isn’t mentioned unless it’s at least twenty years. A disparity in physical appearance isn’t relevant either, unless the man is some sort of supernatural creature.

It’s clear that what is attractive or not varies from person to person. It’s not about making films in which everyone conforms to Hollywood beauty standards. I’m not trying to write a treatise like Plato in The Republic, saying that ugly people must be with ugly people, and handsome people with handsome people. Nor do I believe that a whole host of films in which it’s openly stated that the girl isn’t as pretty as the boy are going to change things.

So, what am I asking of the film industry? I’m asking for an end to the hypocrisy. I’m asking for ordinary women to be shown dating incredibly handsome men without anyone commenting on the age gap. I’m asking for age gaps where the fact that the woman is older isn’t the entire plot. In other words, I’m asking for women to be treated the same way as men.

Mind you, I’m not that naive. I know that an opinion piece read by four people isn’t enough to change the film industry. So, I’d better direct my message to the women reading this article. And I ask you to take notice. To be on the lookout for this sort of film. Not to settle for less. And if you do settle, let it be your choice and nobody else’s.

Listen to the cry of your instincts. Every time you go on a date that isn’t all that. Every time you get home and take off your shoes with a sigh. A sigh that isn’t one of excitement, but of despair. Every time you whisper: ‘Well, it wasn’t that bad. He’s not my type, but he’s nice.’ Or, conversely, every time you find yourselves consumed by passion for a man who treats you as if you were worth less than a plastic bag. Every time you tell yourselves: ‘He’s got his good points; maybe he’ll change. Nobody’s perfect.’

I’m not asking you to do anything. Not to delete his number, nor to run away. Just breathe. Close your eyes. Listen to the voice beating inside you. And ask yourselves: Where does this belief come from? Why do I think this is the only thing I can aspire to, the most I deserve?

And when that doubt creeps in, just switch on the television. Perhaps in that mirror you’ll find the beginning of an answer.

Todas vimos esa película. Hai unha muller xove, fermosa e chea de vida. Por suposto, ten parella. E se non a ten, teraa antes de acabar a película. A súa parella non se lle parece a ela. Ten uns dez ou quince anos máis. A diferenza de idade non se menciona. Nin sequera nun comentario casual. Talvez pretendan facernos crer que teñen a mesma idade, aínda que ninguén o crea. Ou pode que lles pareza natural que un home aspire a alguén máis nova.

Aí non acaba o tema. Este home non só e mais vello, senón que tamén é do montón. Non é que sexa feo, porque isto é Hollywood. Mais calquera que vexa Cando Harry coñeceu a Sally, pode recoñecer que Billy Crystal non xoga na mesma liga que Meg Ryan.

Son consciente de que unha frase así pode indignar. Que non vai diso a película? Dous amigos que acaban namorando non polo físico, senón pola conexión emocional?

Acaso estou dicindo que non é posíbel namorar de alguén que non esperta luxuria inmediata?

Abofé que non. Non obstante, hai unha realidade. E é que o cinema mostra historias onde as mulleres namoran de homes non tan atractivos pola súa grande personalidade. Mais non é unha regra que funcione ao revés.

É moi común ver películas onde mulleres atractivas saen con homes mediocres. E non só canto a físico. Tamén pode ser unha cuestión de carácter. Os 2000 estiveron inzados do clixé da Manic Pixie Dream Girl. Unha rapaza guapa, expresiva e distinta ás demais. Sempre namoriscaba dun protagonista aburrido e tiña como única función narrativa sacalo da burbulla. Ensinarlle a vivir a vida. A alcanzar o seu máximo potencial. Cantas historias hai nas cales un home faga o mesmo por unha muller?

A mensaxe é a mesma. Non importa se nos mostran unha de vinte e tres cun de trinta e sete. Non importa se mostran unha supermodelo cun tipo do sex appeal dunha ameba. Non importa se mostran unha rapaza apaixonada cun pedazo de cartón. Todas esas situacións din o mesmo. As mulleres deben aprender a valorar os homes alén da superficie. Mentres que os homes merecen estar cunha muller que xa sexa perfecta por dentro e por fóra. E se acaso tivese defectos, serían adorábeis. Como cantar desafinado ou saír a correr de restaurantes sen pagar. Mentres que os homes si que poden ter defectos de verdade. Tanto físicos como internos.

Só fai falta ver a cantidade de mulleres que namoran de monstros. A bela e o monstro é talvez o mellor exemplo. Bela non o pode amar polo que é por fóra. Así que aprende a amalo polo que é por dentro. A pesar de que, ao principio, é cruel e desapiadado. Só o amor dela pode curalo. O tema é, existe algunha historia en que o amor dun home belo cure unha muller fea e amargada?

O máis parecido que me vén á cabeza son as comedias románticas: Sierra Burgess é unha loser e No mellor momento. En ambas, o interese amoroso masculino é convencionalmente atractivo. Mentres que a protagonista non se considera hexemónica. Estas películas inverten o clixé do home pouco agraciado e a muller atractiva.

O problema é que ese é o argumento da película. Mostrar unha muller non hexemónica cun home que si o é, é o suficientemente escandaloso para se converter na propia trama. O mesmo ocorre coas diferenzas de idade. Mentres que cando sucede ao contrario, a diferenza non se menciona se non é de polo menos vinte anos. A disparidade de aspecto físico tampouco é relevante, a menos que o home sexa algunha criatura sobrenatural.

Está claro que o que é atractivo ou non o é varía para cada persoa. Non se trata de facer películas nas cales todos se adecúen aos estándares de beleza hollywoodense. Non intento facer un panfleto como Platón na República dicindo que os feos teñen que estar con feos, e os guapos, con guapos. Tampouco creo que un montón de películas en que se diga abertamente que a moza non é tan guapa como o mozo vaian mudar as cousas.

Entón que lle pido ao cinema? Pido a fin da hipocrisía. Pido mulleres normais que saian con homes guapísimos sen que sex comentada a disparidade. Pido diferenzas de idade nas cales o feito de que a muller sexa máis vella non sexa a trama enteira. Noutras palabras, pido que as mulleres sexan tratadas coma os homes.

Aínda que claro, non son tan inxenua. Sei que non abonda un artigo de opinión que lerán catro persoas para mudar a industria cinematográfica. Así que mellor dirixo a miña mensaxe ás mulleres que lean este artigo. E pídolles que observen. Que estean atentas a este tipo de películas. Que non se conformen. E se se conforman, que sexa a vosa elección e de máis ninguén.

Escoiten o clamor do seu instinto. Cada vez que van a unha cita que non é a gran cousa. Cada vez que chegan á casa e tiran os zapatos cun suspiro. Un suspiro que non é de ilusión, senón de desesperanza. Cada vez que susurran: «En fin, tampouco estivo tan mal. Non é o meu tipo, mais é boíño. Ou ao contrario, cada vez que se sintan desorbitadas de paixón por un home que os trata como se valesen menos que unha bolsa de plástico. Cada vez que se digan: «Ten cousas boas, igual pode cambiar. Ninguén é perfecto».

Non lles pido que fagan nada. Nin que borren o seu número nin que marchen a correr. Só respiren. Fechen os ollos. Escoiten a voz que latexa dentro. E pregúntense: De onde vén esta crenza? Por que creo que isto é o único a que podo aspirar, o máximo que merezo?

E cando asome esa dúbida, unicamente acendan a televisión. Pode que nese espello achedes o comezo dunha resposta.

Denek ikusi dugu pelikula hori. Emakume gazte bat dago, ederra eta bizitzaz beterik. Noski, bikotea dauka. Eta ez izanez gero, pelikula amaitu baino lehen izango du. Ez dute antzekotasunik. Bikoteak hamar edo hamabost urte handiagoa da. Adin desberdintasunari buruz ez da ezer esaten. Ezta elkarrizketa kasual batean ere. Izan daiteke adin berdina dutela sinestarazi nahi dutela, nahiz eta hori inork ez sinetsi. Edo agian naturaltzat hartzen dute gizon bat hura baino gazteagoa den norbait nahi izatea. 

Baina hori ez da guztia. Gizon hau ez da soilik zaharra, gizon arrunt bat ere bada, beste gehienak bezala. Ez da itsusia, hau Hollywood baita. Baina Harryk Sally ezagutu zuenean ikusten duen edonork, Billy Crystalek Meg Ryanek jolasten duen liga berdinean jokatzen ez duela onartu dezake. 

Horrelako esaldi bat norbati haserretu dezakeela kontziente naiz. Pelikula horren ingurukoa ez dela? Fisikoagatik ez, baina haien arteko konexio emozionalagatik maitemintzen diren bi lagun?  Akaso berehalako lizunkeria pizten ez duen norbaitenekin maitemintzea posiblea ez dela esaten nabil? 

Noski ezetz. Hala ere, errealitate bat dago. Zinemak, horren erakargarriak ez diren gizonen eta hauen izaeragatik maitemintzen diren emakumeen istorioak erakusten dizkigu. Baina ez da beste alderantz funtzionatzen duen arau bat. 

Oso ohikoa da, emakume ederrak gizon kaskarrekin maitemintzen diren pelikulak ikustea. Eta ez soilik fisikoari dagokionez. Izaeraren kontua ere izan daiteke. 2000. urteak, Manic Pixie Dream Girl klixeaz beterik egon ziren. Neska polita, adierazgarria eta besteetatik desberdina. Protagonista aspergarri batez gutiziatzen zen beti, eta funtzio narratibo bakar bezala, burbuila horretatik hura ateratzea zuen. Bizitza bizitzera erakustea. Ahalmen guztia eskuratu dezan. Zenbat istorio daude non gizonak emakumearentzat gauza bera egiten duen? 

Mezua berdina da. Axola dio hogeita hiruko neska bat hogeita hamazazpiko gizon batekin erakusten ari badigute. Axola dio supermodelo bat ameba baten sex appeal duen tipo batekin erakusten ari badigute. Axola dio neska lehiatsu bat kartoi puxka batekin erakusten ari badigute. Egoera horiek guztiak gauza bera esaten dute. Emakumeek, azalean dagoena baino haratago gizonezkoa balioztatzen ikasi behar dute. Gizonek, aldiz, jada kanpotik eta barrutik perfektua den emakume batekin egotea merezi dute. Eta akatsak izanez gero, adoragarriak izango ziren. Abesterakoan tonutik irtetea edo jatetxeetatik ordaindu gabe korrika ateratzea adibidez. Eta bitartean, gizonek egiazko akatsak izan al dituzte. Bai fisikoak, bai barrukoak. 

Munstroengan maitemintzen diren emakumeen kopurua ikustea besterik ez da behar. Eder eta Piztia izan daiteke adibide argiena. Bellak ezin du kanpotik denagatik maite. Beraz, barruan duenagatik maitatzen ikasten du. Nahiz eta hasieran krudela eta bihozgabea izan. Bere maitasuna da Piztia sendatu dezakeen bakarra. Gauza da, ba al dago gizon eder baten maitasunak emakume itsusi eta mingostu bat sendatzen duen istoriorik?

Bururatzen zaidan bakarra, komedia erromantikoak dira: Sierra Burgess loser bat da edo Momentu hoberenean. Bietan, jakin-min maitekor maskulinoa xarmagarria da. Protagonista emakumea hegemonikoa sentitzen ez den bitartean. Pelikula hauek, gizon kaskarraren eta emakume erakargarriaren klixea alderantzikatzen dute. 

Arazoa, pelikularen argumentua zehazki hori dela da. Hegemonikoa ez den emakumea hegemonikoa den gizon batekin elkartzea, lanaren traman bilakatzeko aski eskandalagarria da. Gauza bera gertatzen da adin desberdintasunekin. Baina alderantziz gertatzen denean, desberdintasuna gutxienez hogei urtekoa izan ez gero, ez da horri buruz hitz egiten. Itxura fisikoaren desberdintasuna garrantzitsua ere ez da, behientzat gizona sorkari arraro bat baldin ez bada. 

Argi dago erakargarria dena edo erakargarria ez dena desberdina dela pertsonaren arabera. Ez diot pelikuletan Hollywoodeko edertasun estandarretara egokitzen diren pertsonak soilik egon behar direnik. Ez nabil Platon bere Errepublika lanarekin bezala panfleto bat egiten saiatzen, ez itsusiak itsusiekin egon behar direla eta ederrak ederrekin esaten. Ez dut neska mutikoa bezain polita ez dela argi eta garbi adierazten duen pelikula pila bat gauzak aldatuko dituenik uste ere. 

Beraz, zer eskatzen diot zinemari? Hipokrisiaren amaiera eskatzen dut. Emakume normalak gizon ederrekin atera daitezen eskatzen dut, desberdintasunari buruz hitz egin gabe. Adin desberdintasunak dituzten pelikulak eskatzen ditut, non emakumea harremanean helduena izateak pelikularen trama osoa ez den. Beste hitzetan, emakumeak gizonak tratatzen diren moduan tratatuak izatea eskatzen dut. 

Baina, noski, ez naiz horren inozentea. Kontziente naiz industria zinematografikoa aldatzeko lau pertsonek irakurriko duten iritzi artikulu batekin aski ez dela. Beraz, nire mezua artikulu hau irakurriko duten emakumeei zuzentzen dut. Eta behatu dezaten eskatzen diet. Horrelako pelikula motekin adi egon daitezela. Konformatu ez daitezela. Eta konformatuz gero, zuek aukeratuta izatea eta ez besteek aukeratuta. 

Entzun zuen instintuaren aldarria. Gauza handi bat ez den mutiko horrekin elkartzerakoan. Etxera ailegatzerakoan eta hasperen batez zapatak kentzerakoan. Ilusiozkoa ez den hasperen bat, baizik etsipenezkoa. Xuxurlatzen duzuen bakoitzean: << Beno, ez da horren txarra izan. Ez da nire tipoa, baina jatorra da>>. Edo alderantziz, plastikozko poltsa bat baino gutxiago balio izango bazenuten bezala tratatzen zaituzten gizon batengatik pasioz beterik zaudeten bakoitzean. Zuen buruari honakoa esaterakoan: << Gauza onak ditu, agian aldatu daiteke. Inor ez da perfektua >>. 

Ez dizuet zerbait egin dezazuen eskatzen. Ez haien zenbakia ezabatu dezazuen, ez korrika atera zaitezen. Arnastu besterik ez. Begiak itxi. Barruan dabilen ahotsa entzun. Eta zuen buruei galdetu: Nondik dator sinesmen hau? Zergatik uste dut hau dela lortu dezakedan bakarra, merezi dudan maximoa? 

Eta zalantza hori atera bezain pronto, telebista piztu. Izan daiteke ispilu horretan erantzun baten hasiera aurkitzea.