Sexo entre mujeres en México: entre la invisibilidad y la desprotección

Una reflexión de Daniela Pamely

Esta lectura forma parte de la sección "Lecturas de domingo" de Espacio Rebeldía, y es posible gracias a la participación de nuestras colaboradoras y traductoras. Está disponible en castellano, inglés, euskera, galego y català.

Hablar de sexo entre mujeres sigue siendo casi un acto de rebeldía. En México, y en gran parte del mundo, el deseo lésbico ha sido silenciado, sexualizado o simplemente borrado del mapa. En lo público, se le caricaturiza. En lo privado, se le ignora. ¿Y qué pasa con nuestra salud sexual? Exactamente lo mismo: está ausente.

¿Por qué hablar de esto importa?

Porque el silencio también enferma. A las mujeres lesbianas no se nos enseña cómo tener sexo seguro, no se nos brindan métodos preventivos específicos, y en la consulta médica muchas veces ni siquiera se reconoce que tenemos una vida sexual. No hay campañas, no hay guías oficiales, no hay barreras de látex en centros de salud. Lo que sí hay, es riesgo.

Aunque las probabilidades de transmisión de ciertas ETS pueden ser distintas entre mujeres, no son inexistentes. Infecciones como el VPH, la clamidia, la tricomoniasis o el herpes se pueden contagiar mediante fluidos vaginales, sangrado menstrual o juguetes sexuales mal higienizados. Pero muy pocas sabemos esto porque simplemente… no nos lo dicen.

Desinformación: una herencia patriarcal

La educación sexual en México —cuando existe— está hecha a imagen y semejanza del modelo heterosexual. Todo gira en torno a evitar embarazos o al sexo entre hombres y mujeres. Las lesbianas, si aparecemos, somos una nota al pie o una “excepción” que no merece ni una lámina.

¿Y en los servicios de salud? Más de lo mismo. Muchas mujeres lesbianas no van al ginecólogo porque sienten que “no tienen razón” para ir si no tienen penetración con pene.

O porque temen ser juzgadas, invisibilizadas o incluso corregidas. Un estudio de la UNAM reveló que el 80% de las lesbianas mexicanas no usan protección porque no sienten que sea necesario. ¿Cómo vamos a cuidarnos si ni siquiera nos enseñan cómo?

Herramientas que no están al alcance

Las barreras de látex (dental dams), los guantes o los condones para juguetes sexuales son herramientas útiles para cuidarnos, pero están lejos de ser accesibles. No se venden fácilmente, no se distribuyen en campañas públicas, y la mayoría ni siquiera sabe que existen.

En otros países se han impulsado materiales educativos y kits de salud sexual pensados para lesbianas y mujeres que tienen sexo con mujeres. En México, apenas se está empezando a hablar del tema. La mayoría de los contenidos provienen de colectivos feministas y activistas independientes que hacen lo que el Estado no hace: cuidarnos entre nosotras.

Lo que no se nombra, no se atiende

No hay estadísticas claras sobre cuántas lesbianas viven con infecciones de transmisión sexual, cuántas reciben un diagnóstico tardío o cuántas simplemente evitan ir al médico. La falta de datos no es casual: es una forma de negación institucional. Y esa omisión también es violencia.

Según el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), muchas mujeres lesbianas enfrentan barreras estructurales para acceder a servicios de salud adecuados. No porque sean pocas, sino porque siguen sin ser prioridad.

¿Qué necesitamos?

  • Educación sexual real que incluya prácticas entre mujeres.
  • Acceso a métodos preventivos y campañas de difusión pensadas para nosotras.
  • Formación al personal médico para dejar de patologizar o ignorar nuestra existencia.
  • Espacios seguros donde podamos hablar de nuestro deseo, placer y cuidado sin morbo ni prejuicio.

 

En conclusión, tener sexo como mujeres lesbianas en México no solo es un acto de amor o placer: es también un desafío político. No estamos pidiendo privilegios, estamos exigiendo derechos. Queremos cuidarnos, pero para eso necesitamos que se nos vea, se nos escuche y se nos respete. Porque el deseo entre mujeres también merece salud, herramientas y libertad.

Talking about sex between women remains almost an act of rebellion. In Mexico, and in much of the world, lesbian desire has been silenced, sexualised or simply wiped off the map. In public, it is caricatured. In private, it is ignored. And what about our sexual health? The same: it is absent.

Why does talking about this matter?

Because silence is also harmful. Lesbian women are not taught how to practise safe sex, we are not provided with specific preventive methods, and during medical consultations it is often not even acknowledged that we have a sex life. There are no campaigns, no official guidelines, no latex barriers in health centres. What there is, is risk.

Although the likelihood of transmission of certain STIs may differ between women, it is not non-existent. Infections such as HPV, chlamydia, trichomoniasis or herpes can be transmitted through vaginal fluids, menstrual blood or poorly sanitised sex toys. But very few of us know this because, quite simply… we aren’t told.

Misinformation: a patriarchal legacy

Sex education in Mexico —when it exists— is modelled entirely on the heterosexual norm. Everything revolves around preventing pregnancy or sex between men and women. Lesbians, if we feature at all, are a footnote or an ‘exception’ not even worthy of a single illustration.

And in healthcare services? More of the same. Many lesbian women do not go to the gynaecologist because they feel they “have no reason” to go if they do not have penetrative sex with a penis.

Or because they fear being judged, ignored or even corrected. A study by UNAM revealed that 80% of Mexican lesbians do not use protection because they do not feel it is necessary. How are we supposed to look after ourselves if we are not even taught how?

Tools that are out of reach

Latex barriers (dental dams), gloves or condoms for sex toys are useful tools for looking after ourselves, but they are far from accessible. They are not readily available, they are not distributed in public campaigns, and most people do not even know they exist.

In other countries, educational materials and sexual health kits designed for lesbians and women who have sex with women have been developed. In Mexico, we are only just beginning to talk about the issue. Most of the content comes from feminist groups and independent activists who are doing what the state fails to do: looking after one another.

What is not named is not addressed

There are no clear statistics on how many lesbians are living with sexually transmitted infections, how many receive a late diagnosis, or how many simply avoid going to the doctor. The lack of data is no accident: it is a form of institutional denial. And that omission is also a form of violence.

According to the Mexico City Council for the Prevention and Elimination of Discrimination (COPRED), many lesbian women face structural barriers to accessing adequate healthcare services. Not because there are few of them, but because they are still not a priority.

What do we need?

  •   Real sex education that includes practices between women.
  •   Access to contraceptive methods and awareness campaigns designed with us in mind.
  •   Training for medical staff to stop pathologising or ignoring our existence.
  • Safe spaces where we can talk about our desire, pleasure and self-care without sensationalism or prejudice.

 

In conclusion, having sex as lesbian women in Mexico is not just an act of love or pleasure: it is also a political challenge. We are not asking for privileges; we are demanding rights. We want to look after ourselves, but to do so we need to be seen, heard and respected. Because desire between women also deserves health, tools and freedom

Falar de sexo entre mulleres segue a ser case un acto de rebeldía. En México, e en gran parte do mundo, o desexo lésbico é silenciado, sexualizado ou simplemente borrado do mapa. Dentro do público, caricaturízase. Dentro do privado, ignórase. E que ocorre coa nosa saúde sexual? Exactamente o mesmo: está ausente.

Por que importa falarmos disto?

Porque o silencio tamén enferma. Ás mulleres lesbianas non nos ensinan como ter sexo seguro, non nos brindan métodos preventivos específicos, e na consulta médica moitas veces nin sequera nos recoñecen que temos unha vida sexual. Non hai campañas, non hai guías oficiais, non hai barreiras de látex nos centros de saúde. O que si hai, é risco.

Aínda que as probabilidades de transmisión de certas ETS poden ser distintas entre mulleres, non son inexistentes. Infeccións como o VPH, a clamidia, a tricomoníase ou o herpes pódense contaxiar mediante fluídos vaxinais, sangrado menstrual ou xoguetes sexuais mal hixienizados. Mais moi poucas sabemos isto porque simplemente… non nolo din.

Desinformación: unha herdanza patriarcal

A educación sexual en México —cando existe— está feita a imaxe e semellanza do modelo heterosexual. Todo xira ao redor de evitar embarazos ou ao sexo entre homes e mulleres. As lesbianas, si aparecemos, somos unha nota ao pé ou unha “excepción” que non merece nin unha folla.

¿E nos servizos de saúde? Máis do mesmo. Moitas mulleres lesbianas non van ao xinecólogo porque senten que “non teñen razón” para ir se non teñen penetración con pene.

Ou porque temen ser xulgadas, invisibilizadas ou mesmo corrixidas. Un estudo da UNAM revelou que o 80% das lesbianas mexicanas non usan protección porque non senten que sexa preciso. Como nos imos coidar se nin sequera sabemos como?

Ferramentas que non están ao alcance

As barreiras de látex (dental dams), as luvas ou os condóns para xoguetes sexuais son ferramentas útiles para nos coidar, mais están lonxe de seren accesíbeis. Non se venden facilmente, non se distribúen en campañas públicas, e a maioría nin sequera sabe que existen.

Noutros países impulsáronse materiais educativos e kits de saúde sexual pensados para lesbianas e mulleres que teñen sexo con mulleres. En México, apenas se comeza a falar do tema. A meirande parte dos contidos proveñen de colectivos feministas e activistas independentes que fan o que o Estado non fai: coidarnos entre nós.

O que non se nomea, non se atende

Non hai estatísticas claras sobre cantas lesbianas viven con infeccións de transmisión sexual, cantas reciben un diagnóstico tardío ou cantas simplemente evitan ir ao médico. A falta de datos non é casual: é unha forma de negación institucional. E esa omisión tamén é violencia.

Segundo o Consello para Previr e Eliminar a Discriminación da Cidade de México (COPRED), moitas mulleres lesbianas enfrontan barreiras estruturais para acceder a servizos de saúde axeitados. Non porque sexan poucas, senón porque seguen sen ser a prioridade.

Que precisamos?

  • Educación sexual real que inclúa prácticas entre mulleres.
  • Acceso a métodos preventivos e campañas de difusión pensadas para nós.
  • Formación ao persoal médico para deixar de patoloxizar ou ignorar a nosa existencia.
  • Espazos seguros onde falar do noso desexo, pracer e coidado sen morbo nin prexuízo.

 

En conclusión, ter sexo como mulleres lesbianas en México non é só un acto de amor ou pracer: tamén é un desafío político. Non estamos a pedir privilexios, estamos a exixir dereitos. Queremos coidarnos, pero para iso necesitamos sermos visíbeis, sermos escoitadas e sermos respectadas. Porque o desexo entre mulleres tamén merece saúde, ferramentas e liberdade.

Parlar de sexe entre dones continua sent gairebé un acte de rebel·lia. A Mèxic, i en gran part del món, el desig lèsbic ha estat silenciat, sexualitzat o simplement esborrament del mapa. En el públic, se li caricaturitza. En el privat, se li ignora. I què passa amb la nostra salut sexual? Exactament el mateix: està absent. 

Per què parlar d’això importa?

Perquè el silenci també malalta. A les dones lesbianes no se’ns ensenya com tenir sexe segur, no se’ns brinden mètodes preventius específics, i en la consulta mèdica moltes vegades ni tan sols es reconeix que tenim una vida sexual. No hi ha campanyes, no hi ha guies oficials, no hi ha barreres de làtex en centres de salut. El que sí que hi ha, és risc.

Encara que les probabilitats de transmissió d’unes certes MTS poden ser distintes entre dones, no són inexistents. Infeccions com el VPH, la clamídia, la tricomonosi o l’herpes es poden contagiar mitjançant fluids vaginals, sagnat menstrual o joguines sexuals mal higienitzats. Però molt poques sabem això perquè simplement… no ens ho diuen. 

Desinformació: una herència patriarcal

L’educació sexual a Mèxic —quan existeix— està feta a imatge i semblança del model heterosexual. Tot gira entorn d’evitar embarassos o al sexe entre homes i dones. Les lesbianes, si apareixem, som una nota al peu o una “excepció” que no mereix ni una làmina.

I en els serveis de salut? Més del mateix. Moltes dones lesbianes no van al ginecòleg perquè senten que “no tenen raó” per a anar si no tenen penetració amb penis.

O perquè temen ser jutjades, invisibilitzades o fins i tot corregides. Un estudi de la UNAM va revelar que el 80% de les lesbianes mexicanes no usen protecció perquè no senten que sigui necessari. Com ens cuidarem si ni tan sols ens ensenyen com? 

Eines que no estan a l’abast

Les barreres de làtex (dental dams), els guants o els condons per a joguines sexuals són eines útils per a cuidar-nos, però estan lluny de ser accessibles. No es venen fàcilment, no es distribueixen en campanyes públiques, i la majoria ni tan sols sap que existeixen.

En altres països s’han impulsat materials educatius i kits de salut sexual pensats per a lesbianes i dones que tenen sexe amb dones. A Mèxic, a penes s’està començant a parlar del tema. La majoria dels continguts provenen de col·lectius feministes i activistes independents que fan el que l’Estat no fa: cuidar-nos entre nosaltres. 

El que no es nomena, no s’atén

No hi ha estadístiques clares sobre quantes lesbianes viuen amb infeccions de transmissió sexual, quantes reben un diagnòstic tardà o quantes simplement eviten anar al metge. La falta de dades no és casual: és una forma de negació institucional. I aquesta omissió també és violència.

Segons el Consell per a Prevenir i Eliminar la Discriminació de la Ciutat de Mèxic (COPRED), moltes dones lesbianes enfronten barreres estructurals per a accedir a serveis de salut adequats. No perquè siguin poques, sinó perquè segueixen sense ser prioritat. 

Què necessitem?

  • Educació sexual real que inclogui pràctiques entre dones.
  • Accés a mètodes preventius i campanyes de difusió pensades per a nosaltres.
  • Formació al personal mèdic per a deixar de patologitzar o ignorar la nostra existència.
  • Espais segurs on puguem parlar del nostre desig, plaer i cura sense morb ni prejudici.

 

En conclusió, tenir sexe com a dones lesbianes a Mèxic no sols és un acte d’amor o plaer: és també un desafiament polític. No estem demanant privilegis, estem exigint drets. Volem cuidar-nos, però per a això necessitem que se’ns vegi, se’ns escolti i se’ns respecti. Perquè el desig entre dones també mereix salut, eines i llibertat.

 

Emakumeen arteko sexuari buruz hitz egiteak errebeldia bat izaten jarraitzen du. Mexikon, eta munduaren zati handi batean, desira lesbikoa isilduta, sexualizatua edo zuzenean mapatik ezabatua izan da. Giro publikoan, karikatura egiten da. Inguru pribatuan, ez ikusiarena. Eta zer gertatzen da gure osasun sexualarekin? Gauza bera: aurkitu ezina. 

Zergatik inporta du honi buruz hitz egitea? 

Isiltasunak ere gaixotzen baitu. Emakume lesbianei ez zaigu sexu seguru bat nola izan erakusten, ez zaigu prebentziozko metodo zehatzik eskaintzen, eta mediku kontsultan, askotan ez da ezta bizitza sexuala dugunik onartzen ere. Ez dago kanpainarik, ez dago gida ofizialik, osasuna zentroetan ez daude latexeko barrerarik. Bai dagoena, arriskua da. 

STG batzuen transmisioen aukerak emakumeen artean desberdinak izan daitezkeen arren, existitu egiten dira. VPH, klamidia, trikomoniasia, edo herpea bezalako infekzioak baginako fluxuaren, hilerokoaren odolaren edo gaizki higienizatutako jostailu sexualen bidez kutsatu daitezke. Baina oso gutxik dakigu honakoa, izan ere….. ez digute honakoa esaten. 

Informazio falta: herentzia patriarkala

Heziketa sexuala Mexikon -existitzen denean- eredu heterosexualaren irudiaren arabera egina dago. Dena emakume eta gizonezkoen arteko sexuaren edo haurdunaldiak saihestearen inguruan bira egiten du. Lesbianak, agertzen bagara, oin orri bat izaten gara, edo garrantzi handirik merezi ez duen “salbuespen” bat. 

Eta osasun zerbitzuetan? Gauza bera. Emakume lesbiana asko ez dira ginekoloarengana joaten pene batekin penetraziorik ez dutenez “arrazoiren bat dutela” ez dutelako sentitzen. 

Edo epaituak izatera beldur direlako, ikusezinak edo baita zuzendutak izatera ere. UNAMen ikerketa batek, emakume lesbiana mexikarren %80ak beharrezkoa ez dela sentitzen dutelako babesik erabiltzen ez dutela erakutsi zuen. Nola zainduko gara ez badigute nola egin erakusten ?

Eskura ez dauden giltzak

Latexeko barrerak, eskularruak edo jostailu sexualentzako kondoiak, zain gaitezen aukera erabilgarriak dira, baina ez daude erraz eskuragarri. Ez dira erraz saltzen, ez dira kanpaina publikoetan banatzen, eta gehienek ez dakite ezta existitzen direnik ere. 

Beste herrialde batzuetan, lesbianentzat eta emakumeekin sexua duten emakumeentzako osasun sexualean pentsatuta dauden materialak eta kits-ak bultzatu egin dira. Mexikon ia ez da ezta gaiari buruz hitz egiten hasi ere. Eduki gehiena, talde feministen edo talde aktibista independenteen eskuetatik dator, estatuak egiten ez duena eginez: gure artean zaintzea. 

Hitz egiten ez den horri ez zaio kasurik egiten

Sexu-transmisioko infekzioekin bizi diren lesbianen kopuruaren inguruko estatistika argirik ez dago, ez zenbatek diagnostiko bat berandu jasotzen dutenen inguru eta ez zenbatek medikuarengana joatea saihesten dutenen inguru. Datuen falta ez da kasuala: ukapen instituzionalaren modu bat da. Eta omisio hori indarkeria ere bada. 

Mexikoko Hiriko Diskriminazioa Prebenitu eta Ezabatzeko Kontseilu erakundearen arabera, emakume lesbiana askok, beharrezko osasun zerbitzuetara ailegatzea helburuz oztopo askori aurre egin behar diete. Ez gutxi direlako, baizik eta lehentasunik izaten jarraitzen ez dutelako.

Zer da behar duguna?

  • Emakumeen arteko praktikak barne dituen heziketa sexual erreala 
  • Guretzat pentsatutako difusio kanpaina eta metodo prebentiboak eskura izatea 
  • Gure existentzia ez ikusia izaten uztearren, medikuntza arloko langileak prestatzea 
  • Aurreiritzirik eta gaitzik gabe gure desiraren, plazeraren eta zaintzaren inguruz hitz egin dezakegun espazio seguruak. 

 

Laburbilduz, emakume lesbiana izanda, Mexikon sexua izatea ez da soilik maitasunezko edo plazerezko ekintza bat: desafio politiko bat ere bada. Ez gaude pribilegiorik eskatzen ari, eskubideak exijitzen gabiltza. Zaindu nahi gara, baina horretarako, ikus gaitzaten, entzun gaitzaten eta errespeta gaitzaten behar dugu. Izan ere, emakumeen arteko desira, osasuna, askatasuna eta erremintak ere merezi ditu.