Recuperando el cuerpo y la autonomía en la salud ginecológica de las mujeres
Un artículo de MaFer Mendoza
Encuentra más artículos de MaFer en su página:

La primera vez que escuché la frase “al ginecólogo solo van las señoras casadas” tuvo mucho sentido para mí, mi mamá era una señora en concubinato y su chequeo anual era justificado dado que ella ya había tenido relaciones sexuales y como resultado estaba yo, su única hija. Para mis 14 años “ginecólogo” era una palabra fuerte, entendía que se trataba de algo médico, pero no veía la importancia de tener que visitar a alguno, al fin al cabo yo no era una señora y mucho menos estaba casada.
La palabra “ginecología” tiene origen griego donde gine significa “mujer” y logos “estudio” por lo que concretamente puede entenderse como el estudio de la mujer, y
académicamente se refiere a la ciencia que se encarga de revisar el sistema reproductivo femenino que incluye la vagina, los ovarios, el útero y las mamas. Los primeros estudios acerca del cuerpo de la mujer comenzaron a lo largo de los siglos XIX y XX, los ginecólogos de este tiempo “afirmaron que las enfermedades femeninas no se debían tratar aisladamente, sino que debía considerarse el cuerpo como un todo”1 con esta afirmación se entiende que la medicina de ese momento no estaba preparada para diferenciar entre el organismo del hombre y la mujer.
Narrativas impuestas
Los discursos hegemónicos, machistas y dominantes alrededor de todo lo relacionado con la mujer y su cuerpo también mermaron los estudios en ginecología, para la sociedad burguesa de la época las investigaciones se centraban en crear el ideal que las mujeres debían de seguir para volverse amas de casa funcionales y madres al pendiente de sus hijos.
De los discursos más significativos de esta época se encuentra el del ginecólogo español Miguel Arcángel Fargas, que en su trabajo Tratado de Ginecología (Barcelona, 1903) construye el ideal de cómo debe comportarse la mujer de esa época. A lo largo de varios capítulos explica las consecuencias a nivel físico que desencadenan las acciones realizadas fuera del ideal de la mujer burguesa, por ejemplo, la sobrecarga de trabajo físico para las jóvenes podía perjudicar al desarrollo de los órganos reproductores, lo que desencadenaría en una deficiente salud reproductiva y eso resultaría inconcebible pues la mujer estaba destinada a tener hijos. Igualmente, este discurso estipulaba que si la mujer utilizaba en demasía un determinado órgano podía causar el desgaste de otro, por ejemplo, si ellas se dedicaban mucho tiempo a actividades intelectuales, podían afectar el adecuado desarrollo de sus órganos reproductores.
Todos estos discursos estereotipaban y ponían en riesgo la salud de las mujeres, pues mermaban su integridad física y mental, aunado a esto comenzaron a surgir los tabúes sobre la masturbación femenina, pues al creer que demasiado estímulo causaba deterioro en otros órganos, el auto placer desencadenaba una mala salud.
Es así como una pequeña parte de la desinformación llegó a la salud femenina, y en específico a la ginecología, desencadenando hasta tiempos modernos mitos y desinformación a la hora de consultar a un o una ginecóloga.
Rompiendo los mitos y tabúes
A continuación, se enlistan algunos de los mitos más comunes que giran en torno a la salud ginecológica de la mujer:
Mito: Las infecciones vaginales son resultado de una mala higiene íntima.
Realidad: Existen distintos factores por los que se desarrolla una infección, agentes infecciosos como bacterias, virus, hongos, hasta parásitos, estos organismos alteran el
equilibrio de la flora vaginal, que precede a la infección.
“Es imprescindible la identificación del agente causal a través de la manifestación
clínica y su confirmación por pruebas de diagnóstico clínico para establecer un
tratamiento oportuno y evitar las complicaciones en las mujeres” 2
Mito: Los jabones de uso íntimo son adecuados para la higiene de la vagina.
Realidad: Aunque no es dañino para la salud el uso de jabones, la vagina tiene su propio método de limpieza que protege de infecciones.
El lavado de la zona íntima puede llevarse a cabo solamente con agua y si se busca
usar un jabón, lo recomendable es que sea neutro y sin fragancias artificiales.
Mito: La zona íntima no tiene ningún olor.
Realidad: Debido al nivel de pH vaginal (4.5) desprende un leve aroma agrio que mezclado con el sudor de la actividad diaria suelta un olor que es normal percibir.
“Un olor similar al del pescado u otro olor vaginal fuerte puede indicar la existencia de un problema. Las afecciones que provocan un olor vaginal fuerte también pueden provocar otros síntomas vaginales como picazón, ardor, irritación y secreción.”3
Mito: El vello púbico es sinónimo de suciedad.
Realidad: El vello constituye una barrera natural que protege a la zona íntima de bacterias o virus externos que pueden desarrollar una infección.
“(…) también ayuda a generar el aroma personal formado por las feromonas, lo cual estimula la libido de la pareja.” 4
Mito: Las mujeres deben acudir al ginecólogo solo si tienen un problema.
Realidad: Es importante realizar controles por lo menos una vez al año para tener un monitoreo de la salud ginecología.
El ginecólogo no solo atiende por infecciones vaginales o embarazos, también brinda información sobre anticonceptivos, infecciones de transmisión sexual y salud reproductiva para aquellas que deseen ejercer la maternidad.
Mito: Solo las mujeres mayores deben acudir al ginecólogo.
Realidad: Las mujeres de todas las edades deben visitar al ginecólogo, las más jóvenes después de tener su primera menstruación y después de su primera relación sexual, y las mayores para sus chequeos regulares.
“Las mujeres más jóvenes deben estar al tanto de su ciclo menstrual, comprender los cambios que se producen en sus cuerpos y aprender sobre prácticas sexuales seguras.”5
¿El padre o el sádico de la ginecología moderna?
James Marion Sims (1813 – 1883), cirujano estadounidense, es considerado por la historia de la medicina como el padre de la ginecología moderna, pero la violenta realidad de sus descubrimientos resulta ser un discurso de hegemonía machista contra la mujer.
En el siglo XIX, cuando la esclavitud estaba presente, Sims al igual que muchos otros médicos se mostraban interesados por los avances de la medicina, y fue así que decidió examinar los cuerpos de las mujeres negras que se mantenían como esclavas, ya que ellas padecían de fístula vaginal –una ruptura entre la vagina y la vejiga causada por trabajos de parto prolongados, puesto que la cesárea en ese momento era una práctica impensable. James Sims buscaba “curar” a estas mujeres, pero las prácticas que desarrolló fueron inhumanas y vulneraron la integridad de las pacientes.
El cirujano llegó a un acuerdo con los dueños de las esclavas para alquilarlas y poder tener control sobre sus cuerpos hasta que el “tratamiento” terminara. Fue así como, en 1845, se llevó a cabo la primera cirugía experimental, que se realizó sin anestesia de ningún tipo, en un quirófano improvisado y donde las mujeres eran atadas a la mesa para que sus movimientos involuntarios no obstruyeran el procedimiento.
James Sims siguió experimentando durante cinco años más, hasta que en el año 1849, después de decenas de cirugías y aplicando lo que había aprendido, “el cirujano realizó la operación número 34 sobre una esclava de nombre Anarcha Westcott. Esta vez, la herida sanó y la esclava se repuso.” 6
Estás prácticas tan violentas que se hicieron en “nombre” de la medicina, violentaron los derechos de decenas de mujeres, y dejaron una huella en la historia de las víctimas que solo fueron devueltas a sus “dueños” para seguir siendo esclavizadas. Actualmente estas historias son contadas y las protagonistas se han vuelto símbolos de resistencia y lucha de los cuerpos de las mujeres que históricamente han sido vulnerados y negados.
Por una ginecología para y a favor de las mujeres
La ginecología con perspectiva feminista es un espacio seguro en el que las mujeres, atendidas por otras mujeres, buscan que los procedimientos y tratamientos se lleven a cabo libres de violencia gineco-obstétrica.
Desde las primeras exponentes en la medicina como Trotula de Salerno, médica italiana quien se convirtió en la primera mujer en escribir y hablar sobre temas de ginecología en un mundo dominado por médicos. Ella se convirtió en una médica con la capacidad de tratar enfermedades como problemas en la piel, afecciones oculares y el cáncer, además abordó temas revolucionarios para su época, desmintió la creencia de que todos los males de la mujer eran ocasionados por la menstruación y defendió el uso de hierbas para disminuir el dolor en el parto.
Y actualmente, las figuras como la doctora mexicana Mariana Robles que busca preservar el legado feminista de las antigua médicas, a través de sus redes sociales crea un espacio en el que las mujeres, la diversidad y las infancias sean atendidas por médicas -especialistas en distintas áreas- desde una perspectiva feminista y no centrada en peso.
A través de estos lugares seguros, se crean redes de apoyo para que todas las mujeres puedan ejercer su derecho a la salud desde un espacio cómodo y tranquilo que les permita expresarse con seguridad y sin miedo a ser violentadas de alguna manera. Los esfuerzos que la doctora Mariana Robles lleva a cabo desde su lugar como ginecóloga y activista sin lugar a dudas será un parteaguas para las generaciones futuras, dejando -al igual que sus antecesoras- las bases para finalmente se formen los espacios, investigaciones y discursos centrados en el bienestar de la mujer. Es cierto que el camino es todavía largo, pero lo recorrido hasta ahora está dando resultados favorables.
Actualmente con 21 años de vida la palabra “ginecóloga” me sigue pareciendo fuerte y
no solo por la cuestión médica sino por toda la historia que tiene detrás de sí, mi proceso de deconstrucción me ha llevado a cuestionarme sí las frases que escucho por ahí no interfieren con mi salud física y mental, entendí que no debo de ser casada, divorciada o mayor de edad para cuidar de mi cuerpo.
Referencias bibliográficas
Breaking Down Myths and Misconceptions About Gynecological Health. (s. f.).
https://www.promotingwomenshealth.com/blog/breaking-down-myths-and-misconceptions-about-gynecological-health.html
De Barcelona, U. A. (s. f.). La visión médica del cuerpo de la mujer a principios del siglo XX.
Divulga UAB – Revista de Difusión de la Investigación de la Universidad.
La Cruz, O. M., Romo-Báez, A. S., Torres-Marceleño, R., Tovar-Barrientos, L. G.,
Barajas-Mendiola, M. A., Gallegos-García, V., & Martínez-Gurrión, L. A. (2024). Infecciones
Vaginales: Un Problema de Salud Pública en México. REVMEDUAS, 14(1), 71-86.
https://doi.org/10.28960/revmeduas.2007-8013.v14.n1.009
Mendoza, D. E. (2020, 20 mayo). Verdades y mentiras en la salud ginecológica. Dra. Elba
Mendoza. https://www.draelbamendoza.com/post/verdades-y-mentiras-en-la-salud-ginecologica
Natalia Guerrero @nnguerrero. (2017, 17 septiembre). ¿Sádico o salvador?: quién fue J.
Marion Sims, el médico que hizo cirugías vaginales sin anestesia en esclavas negras y es
considerado el «padre de la ginecología moderna». BBC News Mundo.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-41138128
Olor vaginal. (s. f.). Mayo Clinic.
https://www.mayoclinic.org/es/symptoms/vaginal-odor/basics/definition/sym-20050664
Stadler, M. M. (2024a, enero 15). La primera ginecóloga, Trotula de Salerno (1110-1160).
Mujeres Con Ciencia.
https://mujeresconciencia.com/2016/01/15/la-primera-ginecologa-trotula-de-salerno-1110-1160/:~:text=En%20un%20mundo%20dominado%20por,temas%20de%20ginecolog%C3%ADa%20y%20obstetricia.
Stadler, M. M. (2024, 31 octubre). Experimentación y explotación: el oscuro comienzo de la
ginecología moderna. Mujeres Con Ciencia.
https://mujeresconciencia.com/2024/10/31/experimentacion-y-explotacion-el-oscuro-comienzo-de-la-ginecologia-moderna/

Deja un comentario