NUEVA ENTRADA

¿ME GUSTA LA MODA?

Hi British Vogue, I’m Elena Moldes and this is…un desastre ético.

Siempre he dicho que me encanta la moda; con 5 años me ponía toda mi ropa junta y hacía
sombreros con cartulinas de colores, con 12 convencía a mi abuela para que pasase ese
vestido que llevaba años sin servirme por la máquina de coser y lo convirtiese en una falda de mi talla, y después en una blusa, y con 15 me iba al desván de casa a rebuscar entre la ropa de cuando mi madre y mi tía eran más jóvenes para poder copiar el look que le vi a Taylor Swift en la Bravo.

Pero estamos en 2025, y cuando pienso en el concepto «moda» mi mente se va
irremediablemente al contenido de redes sociales con el que somos constantemente
bombardeadas: hauls masivos, videos mensuales en los que nos aseguran que «necesitamos estas 5 nuevas tendencias», tiendas online con colecciones semanales y tendencias que son un «must», pero en 2 meses ya están pasadas.

Es evidente que estamos ante un momento de presión social sin precedentes, en el que abres una red social para desconectar y, aunque tú no hayas buscado esa información, es más, aunque intentes evitarla, sabes que prendas se llevan este otoño y qué es el ozempic (y a los 3 meses te vuelves a plantear ponerte a dieta aunque te hayas pasado años totalmente en contra de esa cultura).

Y en cuanto a la moda, en media hora de pantalla te dicen que consumir fast fashion está
fatal, que ese lujo que siempre pensaste que implicaba una mano de obra bien pagada,
materiales de calidad y artesanía, ahora utiliza una mano de obra y unos materiales similares a la innombrable —esa misma que a su vez es el templo que debemos visitar una vez por semana y seguir como buenas feligresas (en efecto, Zara)— y que la segunda mano que antes era la alternativa ecológica, económica y única ahora es «vintage» y «curated», y resulta que es más cara que las tiendas convencionales. Y todo esto siempre y cuando tengas un cuerpo normativo, aunque viendo el párrafo anterior esa tampoco parece ser una garantía de que puedas vivir tranquila.

Pero no te olvides, en medio de tu búsqueda de una forma de consumo que se adapte a tus
principios, tu presupuesto y no acabe resultando en un armario lleno de ropa que no te haga feliz ni sentir bien con tu cuerpo, que dentro de nada es jueves y eso significa colección nueva en la web de Zara.

Nunca voy a negar que me encantan la artesanía, los ejemplos de patronaje bien hecho y la
posibilidad de expresarme a través de mi ropa, pero esto a lo que llaman «moda», que no deja de ser más que otra expresión de un capitalismo y consumismo voraz, un fomento de la pérdida de individualidad a favor de la presión social y una forma de aprovecharse del
sentimiento de encajar como solución a unas inseguridades físicas creadas por esta misma industria, esto no me gusta. Ni a mí, ni a la adolescente que está rebuscando en el desván, ni mucho menos a esa niña pequeña que lleva una cartulina azul con unos tacones de su madre.

Posted in

Deja un comentario