Por Núria Fernández Raventós

¿Teme usted que el derrumbamiento de su biblioteca lo aplaste mientras duerme? ¿Pone la acumulación de libros en peligro la mera existencia de su familia? ¿Ordena usted los volúmenes por temas, por idioma, por autor, por fecha de publicación, por formato o siguiendo un criterio por usted solo conocido? ¿Se puede poner en la misma estantería a dos autores irremediablemente reñidos en la vida? Graves preguntas que se hacen los bibliómanos, especie en vías de extinción que, amén de la pasión de poseer libros, tienen la de leerlos. (Bonnet, 2010)
Así comienza este ensayo metaliterario que María Elorza (Vitoria-Gasteiz, 1988) realizó con tanto talento y que fue Premio de la Juventud en el Festival de San Sebastián del año pasado. A los libros y a las mujeres canto es un título que suscita romanticismo por todas partes. Al ver este documental, se produce un fenómeno de implacable sutileza: la realidad supera la ficción. Somos personajes habitados por ficciones, como dijo Borges, y no se equivocaba.
Ver esta película es como abrirse paso entre manifestantes sedientas de lo que se les ha sido negado durante tantos años: la cultura. Empieza con la tía Ana María como la libertad guiando al pueblo, pero en su caso, ella planchaba y recitaba poemas a la madre de María Elorza. «La literatura no pertenece a los catedráticos. Pertenece a todos por igual y se esconde en los retratos de la gente humilde», afirma una de las protagonistas. Punto a favor para la directora por dejar de lado el elitismo; la cultura no pertenece a los autoproclamados intelectuales, no tiene dueño, es un caballo de Troya que se cuela en las casas y arrasa con todo. Uno de los fenómenos mejor retratados por Elorza es la herencia recibida de historias a través de entrevistas a amigas de su madre. Cada una de las mujeres que aparece en esta película ha sido atravesada por la literatura de distintas formas. Loreto, por ejemplo, dice que la poesía te cae encima y te protege como un manto de corte. Es profesora de literatura y tiene un atuendo para cada autor que lee con el fin de hacer una pequeña performance. ¡Incluso tiene una falda en homenaje a Sade que se pone cuando va a teatro!

Viki, médica y bibliotecaria, admira a Jane Austen le gusta porque era una tía moderna como ella. Su biblioteca matrioshka alberga libros de otras bibliotecas familiares heredadas, conformando una mezcla repleta de conocimiento médico y político. Cuenta como en sus incursiones por la provincia prestaba libros y quedaba para hacer comentarios de texto a altas horas de la noche con gente cansada después de su jornada laboral. Ella mezcló sus incursiones con el proletariado de Euskadi con la expansión del conocimiento literario.
Wal, refugiada alemana de la Segunda Guerra Mundial, trabajó de muchísimas cosas antes de enseñar e hizo el doctorado sobre Goethe y su idea de literatura mundial. Recuerda que de pequeña solo tenían dos libros en casa, uno de cocina y una Biblia. Goethe la emociona con su idea de la literatura universal, que cree que surge en todas partes en cualquier momento y es propia de cada una de nosotras. Wal sigue guardando libros, fotografías, cintas de música y objetos personales en cajas de lata. Esa será la biblioteca que dejará a su hija. Para concluir, Elorza recuerda a la espectadora que el Humanismo nace del deseo de un adolescente rabioso que siente la injusticia por vez primera cuando ve arder sus libros, Petrarca. Después de atravesar una acalorada manifestación y encontrar mil injusticias por el camino, llegamos a un jardín luminoso y bien cuidado. Borges describe la biblioteca en su cuento La biblioteca de Babel, dotándola de un semblante parecido al de un panel de abejas. Elorza riega un jardín, lo arregla y lo cuida como una bibliotecaria que trabaja en su templo. Hace una importante mención a la escuela de Epicuro, el Jardín, donde este desarrolló sus ideas mientras rechazaba los planteamientos intelectuales y políticos de la Academia platónica. Un lugar para vivir y aprender en armonía, amistad, y ajeno a la ciudad.
En A los libros y a las mujeres canto el abanico sensorial es amplio, desde El Inferno de Dante, que adelanta la potencia asesina de los libros, hasta Tonina Deias, Loreto Casado, Waltraud Kirste, Viki Claramunt y Anne Elorza, que riegan el jardín de Epicuro. Ellas son la prueba fehaciente de que esas jardineras nunca murieron y les debemos agradecer su labor.

Bibliografia
Elorza, M. (2022). A los libros y a las mujeres canto. [Portada digital]. EITB Radio Televisión Pública Vasca. https://www.eitb.eus/es/cultura/cine/festival-san-sebastian/detalle/8962800/entrevista-con-maria-elorza-sobre-a-libros-y-a-mujeres-canto-que-se-vera-en-zinemaldia/
Elorza, M. (2022). A los libros y a las mujeres canto. [Fotografía]. EITB Radio Televisión Pública Vasca. https://www.eitb.eus/es/cultura/cine/festival-san-sebastian/detalle/8962800/entrevista-con-maria-elorza-sobre-a-libros-y-a-mujeres-canto-que-se-vera-en-zinemaldia/ [Fotografía de algunas protagonistas de la A los libros y a las mujeres canto a junto a su directora]. (2022). https://www.hegalak.com/es/nuestra-socia-waltraud-kirste-ha-participado-en-una-pelicula-del-festival-de-cine
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Sobre la autora,
Núria Fernández Raventós
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