ENTREVISTA A PASTORA FILIGRANA

¿CÓMO TE DEFINIRÍAS?

Soy sevillana, nacida y vivo en Sevilla. Abogada de profesión. que es lo que más me define al exterior, pero yo me considero más, lo que ahora llaman activista, o militante, en un lenguaje más conservador, la militancia, que yo lo uso todavía porque da esa idea de colectividad.

Ejerzo el Derecho intentando que sea lo que llamamos una herramienta de transformación social, es decir, como entre las cosas en las que creo y los cambios que creo que tendría que haber en esta sociedad, se puede luchar de muchas maneras, con muchas herramientas, y yo lo que he intentado es que el Derecho en sí sea una herramienta más para ese cambio.

A lo que me he dedicado casi en exclusiva en mi vida, porque no estoy casada ni tengo hijos, entonces mi vida ha sido el compromiso social. También hago otras cosas, me gusta mucho el flamenco, y me gusta mucho mi ciudad, Sevilla, espero que la migración no me empuje de aquí, pero ya sabemos que no está fácil.

Es difícil la línea divisoria entre la vida personal y la vida política, tenemos que tener esa línea dibujada pero en mi caso se desdibuja mucho.

¿CUÁL FUE TU PRIMER ENCUENTRO CON LA POLÍTICA Y EL FEMINISMO?

Con las ideas de izquierda y lo que es el marxismo más tradicional desde el instituto tuve un acercamiento, sobre todo lo típico gracias a un profe que te explica la historia desde otra óptica y te introduce en el eje de clases. En el instituto ya tenía algunas de estas ideas muy puntuales y muy deshechas pero bueno, sentí esa rebeldía hacia el orden vigente.

Fue en la universidad cuando hicimos la Asociación de Mujeres gitanas universitarias AMURADI, que ahora forma parte de Fakali, que es la Federación de asociaciones de mujeres gitanas en Andalucía, ahí fue cuando ya tuve eso, te empiezas a reunir en torno a un proyecto, que digamos que sería la primera experiencia de militancia.

Ahí fue cuando me empecé a implicar y cuando empecé a trabajar con veintitrés años cuando terminé la carrera de Derecho empecé a trabajar en la Asociación gitana que está en el Polígono Sur, en las 3000 viviendas de Sevilla. Desde entonces mi compromiso, lo que sabía, lo que había estudiado, lo quería poner sobre todo en la causa que yo creía, que era el antirracismo, o anti gitanismo más específicamente.

Fue muy fácil pasar de trabajar en las tres mil en anti gitanismo a empezar a trabajar en temas antirracistas, con temas de extranjería y migración, y la militancia en el sindicato obrero del campo entonces que ahora es el SAT.

Mi experiencia política ha sido un poco una investigación militante después cuando ha tenido más madurez he podido escribir o contar o tener más voz pública ha sido algo que proviene de esa investigación militante de mi propia trayectoria con muchas compañeras, con muchos compañeros por la defensa de los derechos fundamentales.

Muy importante para mí, que era el grupo 17 de marzo y ahí toda la lucha contra la violencia policial, la represión, la libertad de expresión, ahí aprendí un montón. Sin pretenderlo eso te iba llevando a tener que ir hablando de represión a la protesta y de derechos fundamentales. El antirracismo me llevó al sindicalismo de clase y el sindicalismo de clase a los temas anti represivos y de violencia policial y de violencia estatal y se ha ido ligando así mi vida, no era un proyecto previsto.

Digamos que mi parte de militancia en los espacios colectivos ha sido esa traducción del Derecho y yo siempre le digo a la gente que el Derecho es un lenguaje oscuro, difícil de acceder pero no es casual sino que forma parte del poder y está hecho así para que no se pueda democratizar determinado poder. El derecho rige tu vida toda tu vida está atravesada por el Derecho y sin embargo en ninguna parte se te explica.

el Derecho realmente está pensado para que gane los poderosos y sirve para que te desahucien, sirve para hacer un expediente de regulación de empleo, para despedir un montón de gente a la vez, sirve para todo este tipo de cosas y a veces pensamos que no es una herramienta que pueda servir para emanciparnos pero yo creo que al igual que las redes sociales, que nos las hemos apropiado para nuestras causas, el Derecho es una herramienta que también podemos hacerlo.

Un poco así he orientado yo mi profesión, con mucha precariedad eso sí, cuando decides ejercer no a favor de la corriente sino en contra, desde las disidencias, el poder te castiga, te castiga con precariedad, con exclusión, con incertidumbre del futuro y la única manera de afrontar eso, y más se lo hacemos desde la periferia, porque yo esto lo he hecho siempre desde Sevilla, que eso es otra… la mayor o menor voz que ya haya podido tener en cuanto a voz pública tiene un punto de más de dificultad cuando lo haces desde el sur.

¿EN QUÉ MOMENTO TE ENCUENTRAS AHORA MISMO?

Estoy contenta de alguna incidencia que hemos podido tener, pública, algunos discursos que hemos podido sacar y me siento parte de ello. El tema de la jornaleras, el trabajo en el campo, el discurso del sindicalismo feminista y antirracista que, con otras compañeras sobre todo en La Laboratoria y colectivos como el de trabajo de servicio doméstico, hemos podido estar hilando estos años. Me siento un poco co- madre de toda esa parte, de la maternidad de estos discursos y disidencias y estoy muy contenta.

Lo que sí es verdad es que me abruma un poco la expectación, o sea el circo mediático, y eso tiene vida propia, os lo puedo asegurar, y os arrastra… y la política del Live y las redes sociales te eleva yo llevo en esto veinte años y de repente tienes un montón de incidencia o te ponen muchos micros, muchas entrevistas y claro, por un lado eso tiene su parte buena pero por otro lado hay mucha necesidad de crear heroínas o de crear perfiles públicos, de crear líderes, un liderazgo muy variado, referentes. Y lo entiendo porque yo también lo he necesitado pero aunque haya una voluntad buena, todo lo mediático y el avance de las redes sociales y de esto te lleva a ser un producto de consumo tú misma, o sea al final el producto eres tú.

Hay que estar todo el rato intentando frenar esta deriva del branding personal, porque muy rápidamente te expiden como la figura activista individual mediática muy yanqui, que es la forma del activismo yanqui, por eso a mí me gusta llamarme militante y hablar de los colectivos de lo que formo parte.

Al final la disidencia política se hace estable, se hace una profesión en torno a esto y bueno ahora mismo si me preguntas por mi momento vital, estoy intentando que esto no se convierta en mi profesión e intentar mercantilizar lo menos posible, porque son experiencias militantes que vienen de cuestiones colectivas y porque además tengo una vocación de verdad transformadora y no quisiera que me compraran por el camino.

¿CUÁL CONSIDERAS QUE HA SIDO TU MAYOR LOGRO?

Aquí en Sevilla los sindicatos de base, los pequeños, la CNT, la CGT, el SAT y algún sindicato más estaban peleados. Los primeros de mayo salían durante muchos años por separado, por eso, junto con otras compañeras, con mucho dialogo, conseguimos crear una plataforma conjunta de todo el sindicalismo de base combativo de Sevilla, que se llama “la lucha está en la calle”. Yo siempre digo como no he tenido hijos, mi mayor logro ha sido parir esta plataforma.

La siento como un hijo porque poner de acuerdo a la gente no es fácil, y además mi hipótesis política va por ahí, la gente que me lee sabe que es lo que yo llamo las alianzas, cada una desde sus dolores individuales pero intentando crear alianza con otras.

Pero yo creo que el mayor logro que he podido hacer en mi vida ha sido colocar el discurso del anti gitanismo desde una mirada anticapitalista. Se ha escuchado y que ha abierto una vertiente: no admirar la cuestión gitana desde un paternalismo sino que desde una mirada anticapitalista o marxista, una mirada de crítica material, que también se lea la cuestión gitana desde ahí. Creo que ese aporte ha sido algo nuevo que, la gente sigue y las ideas se van reconvirtiendo, impugnándola, moviéndose, pero creo que sí que es mi mayor logro.

¿CÓMO SE PUEDE AYUDAR DESDE EL PRIVILEGIO A ERRADICAR EL ANTIGITANISMO?

Yo creo que es una cuestión de toma de conciencia, el esfuerzo de querer entender qué hay detrás del antigitanismo, o sea esa comprensión de que las cosas no son así y punto, sino que hay toda una historia detrás. Para mí, la voluntad de querer entender ya es transformadora, intentar tirar de los hilitos de las cuestiones y comprenderla, para mí eso ya sería mucho.

Y después ya todo lo que sea, en la medida de la posible, transmitir estos discursos antirracista o en contra del antigitanismo en los grupos cercanos, es muy cansado porque cuando te tienes que enfrentar a discursos racistas en espacios cercanos te ves tú sola ante el peligro, intentando… y eres la que siempre está enfadada, la feminazi, la radical… cuando solo estás intentando desmontar discursos así. Sin embargo, yo creo que la manera es esa, desde lo micro, desde cuestiones concretas, desde chistes, desde bromas, porque una sola no puede enfrentar una estructura tan grande pero sumándose sí.

¿QUÉ SENSACIONES TIENES RESPECTO AL NUEVO CURSO POLÍTICO?

Evidentemente yo no quiero que salga la ultraderecha pero si creo que nos equivocamos poniendo toda nuestra ilusión política en lo electoral, creo que hay que guardar algo de ilusión para nuestros proyectos colectivos. Creo que la transformación realmente viene cuando hay un contrapoder fuerte en la calle, porque la institución está pensada para devorar a la izquierda, está pensada para que la derecha gane, está pensada para que el capitalismo funcione.

yo creo que la primera responsabilidad de cualquier político electo de izquierda es propiciar movilización social. Si hay un contrapoder desde la calle, tu capacidad de maniobra desde la institución es mayor, necesitamos que nos vieran como alianza de verdad a los movimientos sociales. La institución está pensada para desmovilizar, es una herramienta de poder. Hay que estar, pero hay que estar estratégicamente.

Es algo internacional, yo creo que va muy de la mano del neoliberalismo. Se necesita una ultraderecha fuerte para poder justificar discursivamente una desigualdad que va a ir creciendo y donde la desigualdad va a estar muy atravesada por los ejes de raza y de género, entonces pues necesitas un discurso que lo justifique y el único que lo hace es el de la ultraderecha y la derecha. Es algo a nivel internacional y es un reto que tenemos por delante. Yo soy muy partidaria de trabajar en lo micro, es muy cansado, pero es lo que puede tener una incidencia real.

Ahora nos toca pelear la educación pública, la sanidad pública, las conquistas del feminismo… ahora mismo es eso y es en la calle. Yo es lo que digo, guarden algo de ilusión porque nos queda mucha calle.

¿QUÉ HACE QUE TE LEVANTES POR LAS MAÑANAS?

Lo bonito sería que te dijera que la esperanza y la ilusión pero creo que me hace más levantarme la rabia. Yo tengo una herida profunda, de clase, de género, de raza… he visto muchas injusticias, las veo muy cercanas. Todo el mundo me decía que cuando fuera más mayor se me iba a quitar, pues ya he cumplido cuarenta y dos años y no se me quita el dolor. Es más, creo que se me ha agravado. Quedaría mejor la esperanza y la ilusión pero es la rabia. Mi paso por este mundo si se lo puedo poner un poquito más difícil a esos monstruos se lo voy a poner, todo lo poquito que yo pueda ponerlo difícil a sus pretensiones totalitarias y contra la vida yo lo voy a hacer.

Y que verdaderamente las redes afectivas son muy importantes. Lo que al final lo que nos da la felicidad real y conseguir algo de paz por las noches es estar con la gente que quieres estar, tener esas redes cercanas. Esta apuesta de elegir este camino profesionalmente sabemos que algunos valores de lo que es el éxito tienes que desecharlos, de lo que nos han dicho, porque si no sufres mucho, porque es muy complicado alcanzarlo si te sitúas en este lado, pero se puede encontrar la alegría en otras cosas.

Posted in

Deja un comentario