ENTREVISTA A CYNTHIA VENENO

Pues, quién soy, eso es complicado, es profundo, pero diría que alguien que ha sobrevivido mucho trauma, también con bastante privilegio por ser blanca y vivir en una sociedad en Occidente, que también ha tenido el privilegio de poder dedicarse a lo que le gusta, a pesar del capitalismo pero que también de una manera súper precaria, porque al final no estoy viviendo en este momento de lo mío pero sí que lo he hecho en algún momento durante muchos años. Y también no víctima del capitalismo pero un poco sí, pero en definitiva ilustradora, muralista, chef precaria, bollera, no binaria, algo así.

¿CUÁL FUE TU PRIMER ENCUENTRO CON LA POLÍTICA Y EL FEMINISMO?

Con la política diría que, sin ser consciente de que era política, con cinco o seis años cuando a mis padres les estaba costando pagar la hipoteca y tenían que dejarme con los vecinos que vivían en la calle de atrás porque ellos estaban trabajando hasta las ocho de la tarde, o mi padre se quedaba conmigo porque era mi madre la que trabajaba fuera. Al final todo eso es política sin saber que es política porque es una familia que tiene precariedades, que está sacando a una cría adelante en sus treinta y pocos, cosa que a mí se me haría un mundo ahora mismo, porque mi madre me tuvo con veintiocho y yo tengo veintinueve y es como ni de coña. Y luego ya con más consciencia política diría que con trece o catorce empecé un poco con mis amigos del pueblo… hay mucho punky en Extremadura, mi grupo de amigos era el grupo de oscuritos punkis del pueblo entonces ahí tanteaba.

Entonces sí, con los trece, catorce así con un poco más de conciencia y ya cuando fui más mayor diría que más en el feminismo sobre los veinte, veintiún años, que fue cuando todo el boom de Twitter con el feminismo, recuerdo decir auténticas payasada de feminismo pareciendo un señoro porque es que al principio no teníamos información ninguna. Recuerdo que el feminismo empezó a ser cañero en redes sociales así de forma más mainstream cuando yo tenía diecinueve o veinte años, sobre 2013 o 2014, ahí empezaron los discursos a ser más… empezó a abrirse un poco más. Además yo también me he movido siempre en el espacio más punky que ha sido siempre más abierto, a disidentes de género, era mucho más abierta en general.

¿CÓMO Y CUÁNDO COMENZASTE A MEZCLAR TU ARTE CON TUS INQUIETUDES POLÍTICAS Y SOCIALES?

Cuando yo estaba en primero de carrera me dieron la beca pero eso eran ochocientos pavos de mierda y al final me tenía que venir de Extremadura y Bellas Artes que es lo más caro que te puedes echar en cara, por los materiales, porque es que yo me gastaba mil y pico al año en materiales, más piso, más vida y tal, y cuando acabé el primer año de carrera mis padres me dijeron «amiga, te buscas un curro, no sé cómo lo vamos a hacer pero no podemos, porque esta carrera es una soga al cuello». Entonces dije qué hago, quiero seguir dedicándome a esto quiero seguir estudiando y era una idea parecida a un crowdfunding. Era «quiero seguir estudiando y padres no tienen ni un pavo», hago dibujos a cambio de pasta básicamente, os hago retratos, lo que sea… regalado, porque hacía retratos por veinte pavos que ahora un retrato no vale veinte pavos os lo digo ya, vale mucho más. Al final hubo un montón de difusión y tal, hicieron un documental acerca de la historia con más gente, una fundación de Madrid, y al final conseguí pasta para costearme otro año más de carrera.

Me pasaba en la facultad pues de ocho a tres pero luego tenía que ir a trabajar allí a la facultad y salía a lo mejor a las ocho o nueve de la noche y llegaba a mi casa y me tenía que poner a hacer los encargos. Estuve dos años y medio haciendo los encargos que me hicieron en primero de carrera. Fueron tres años de agotamiento, de no estar dibujando para mí, dejé de dibujar para mí y empecé a dibujar solo por el dinero que era lo que me estaba sosteniendo al final.

También pasé por una ruptura super chunga que coincidió con que decidí dejar la carrera, porque no podía más me estaba asfixiando a mí, estaba asfixiando a mis padres, me pasaba el día haciendo proyectos y trabajando y dije «estoy entrando en una depresión». Y efectivamente, entré en una depresión y dije voy a empezar a dibujar cosas para mí y así fue cuando empecé a incorporar un poco más el rollo de la identidad, de temática LGTB y esa onda y eso fue en dos mil diecisiete, ahí empecé a meter más caña.

¿DIFERENCIAS TU PERSONA DE TU ARTE?

No, somos la misma cosa. Eso que dice la gente de que hay que diferenciar el arte del artista, no. O sea, al final es como sí, puedo apreciar un cuadro que es muy bueno pero automáticamente si sé que el que lo ha pintado es un puto cerdo entonces digo no, te lo comes, no lo voy a comprar. No, no puedo diferenciar porque al final me reflejo a mí, reflejo a mis amigues, reflejo lo que me pasa alrededor, es como… no se puede escapar del contexto que tienes, por mucho que tú quieras. No se puede.

¿CÓMO SE GESTIONA DEDICARSE AL ARTE, CÓMO SE GESTIONA EL POSIBLE FRACASO, LA EXPOSICIÓN MEDIÁTICA Y SOCIAL?

El arte es muy precario, y dedicarte al arte sin unos padres ricos detrás es muy difícil, entonces las precariedad te lleva a dedicarte a otras cosas también, porque mientras vas teniendo suerte, porque mucho también es suerte, tener contactos, al final tienes que dedicarte a otra cosas.

Cuando no tienes dinero es muy complicado porque al final tienes que redirigir constantemente tus horarios, las ganas de trabajar que tienes en tu proyecto, que tu proyecto no funcione, que sí funcione, es como que al final depende mucho también de tu estado anímico,… al final el capital lo impregna todo. El feminismo es trasversal. Entonces cualquier cosa que hagas va a estar impregnada de eso.

¿PERO MERECE LA PENA?

A ratos. Cuando caí en depresión, no. La verdad fueron dos años bastante duritos pero al final es un poco ser verdugo y salvador al mismo tiempo, sabes. Es como al mismo tiempo estaba tratando técnicas nuevas con el dibujo pero al mismo tiempo también el dibujar de otra manera fue lo que me sacó de ahí. Era un poco como ambivalente por así decirlo.

(…) Y CÓMO SE PUEDE SER ARTISTA Y PERSONA A LA VEZ SIN ABANDONAR TU PERSONA O TU TRABAJO

Es complicado. En algún punto entre 2018 cuando empecé a hacer cosas por mí, como que empecé a tener un montón de seguidores. En cuanto a visibilidad mediática, al final yo lo que más he hecho han sido entrevistas, no han sido como cosas de salir en sitios, nada más allá así de alguna entrevista random para algún medio. Pero es más la gente y el capital que sentía que se genera a través de ahí, que eso es un temita, empiezas a tener más cuidado con lo que dices en redes sociales, porque la gente te saca cosas de momento.

Al final, ser una figura pública de alguna manera, te da ciertos privilegios pero te quita ciertas libertades. Porque yo hay entrevistas que he hecho que más de una vez me han dicho “rebaja lo punky”, y ha sido como “okay… sabes que discurso tengo, sabes qué tipo de ilustraciones hago, me has invitado,… no me saques otro tema del que yo no tengo ni idea”.

Y en cuanto al capital social, es complicado también porque hay gente que se toma lo que dices como muy literal. Hay mucha competitividad también, muchas envidias dentro del mundo del artisteo, menos cada vez, pero sí que hay cierto juicio. Tipo “ay, tienes 16K seguidores, seguro que tienes un montón de pasta, que está ganando dinero a tope”… si bueno, estoy ganando 900 euros al mes porque estoy trabajando de cocinera en un bar, quiero decirte, porque del arte estoy viviendo poco. Es que es raro, yo no he tenido un sueldo fijo hasta este año, que me han contratado en hostelería. Un contrato indefinido, cuidado, es que es heavy decirlo, es que es una mierda decirlo. Y ahora mismo es un logro, y una suerte que es en Sevilla.

También empiezas a reconocer muy bien qué artista se nota que lleva currando desde hace tiempo y qué artista es un nepo baby. Que a ti no te hace quienes son tus padres, pero si tienes a papi y a mami ahí detrás,…puedes experimentar mucho más, de manera mucho más libre, tienes que preocuparte de menos cosas,… y tú tenías dinero a hierro y yo tenía que pedirle dinero a colegas de universidad para comprar cartones de leche.

Y al final también es, podemos no ser institucionales, pero si se la colamos a la institución y encima ganamos dinero, luego podemos ser punkies con ese dinero. También es un poco barrer para casa. También muchas veces pecamos de esa inocencia de “no, yo quiero ser super anti-capitalista” pero es que al final vivimos en una sociedad y de ser punky no se come, ya lo sabemos. Entonces es como sí, vale se lo vendemos pero luego utilizarlo para lo tuyo. Hay que buscarle una manera. Es un juego de poder, todo el rato.

¿QUÉ HACE QUE TE LEVANTES POR LAS MAÑANAS?

No quiero sonar súper cursi, pero… Diría que las ganas de encontrar un equilibrio entre el mundo que tenemos ahora y uno un poco mejor. Porque al final, poquito a poco las cosas van cambiando y se nota, quizás no al ritmo que nos gustaría pero hace cinco años no escuchábamos a nadie hablar de las identidades no binarias, de todo este reconocimiento de derechos,… que ojo, se están consiguiendo cosas pero en EEUU se están perdiendo, y cuando la cosa está complicada allí… cuando veas las barbas de tu vecino a cortar, pon las tuyas a remojar, que decía mi abuela. Entonces hay que tener mucho cuidadito, pero yo diría que sí, como la esperanza de un futuro un poco mejor, que creo que poquito a poco, de alguna manera, se está consiguiendo.

Entrevista a Cynthia Venero , ilustradora, muralista, chef precaria, bollera, no binaria, algo así.

Posted in

Deja un comentario